Pues
efectivamente: salimos mejores. Los detractores de la vacunación ganaron más y
más adeptos, ya que ser “antivacunas” se convirtió en un ideal, en un
sentimiento, y ya se sabe que contra eso la ciencia no tiene nada que hacer, y
si no que se lo pregunten a Galileo. La gente empezó a no utilizar
preservativos en sus relaciones de riesgo, porque el virus HIV realmente era un
chip, no tan moderno como el chip llamado COVID-19, pero un chip al fin y al
cabo. Se puso de moda tener en todos los sitios charcos de agua estancada para que
el maravilloso mosquito Anopheles criara a su familia sin estrés…; huelga
explicar lo que ocurrió. Además, para más inri, no había médicos en los
hospitales, ya que todos se fueron a La Palma a estudiar el efecto de los gases
del volcán, y los médicos de La Palma se volvieron a Madrid, pero no a
trabajar sino a tomar cañas, que “donde
fueres haz lo que vieres, miniño”,
decían y con razón. Hasta que sólo quedó un ser humano, que se despertó de un
coma y al ver a todo el mundo muerto pues le entró la duda, razonable, de no
quitarse nunca la mascarilla en lo que le quedase de tiempo consciente. FIN
Un trocito de....
"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner
jueves, 11 de noviembre de 2021
Nanorrelato Nº643. Distopía
jueves, 15 de julio de 2021
Nanorrelato Nº 641. 29700, más o menos.
Consiguieron el permiso del “Jefe”
para convertirse en fantasmas, que era lo más aproximado a la vida. Normalmente
el “Jefe” era muy reacio a estas cosas, pero Él también leía la prensa y
aquella noticia le desbordó. Así que esa es la razón por la que cada vez menos
gente quiere trabajar en el Tribunal Constitucional, porque por lo visto hay fantasmas
que les mueven las cosas, oyen voces en los lavabos y cosas por el estilo, y
ningún guardia de seguridad aguanta más de dos noches seguidas y aseguran, ante
sus superiores, que se oye gritar la palabra “justicia” a altas horas de la
noche. Los más entendidos en ciencias ocultas dicen que sus aparatos de medición
de energía de ultratumba y cosas así datan que son unos 29700 fantasmas, más o menos.
domingo, 7 de febrero de 2021
Nanorrelato Nº 636. La normalidad avisada
Los tribunales
de justicia fueron sustituidos por programas televisivos de reality show, ya que quién mejor que el
pueblo, con el uso de todos sus grados de libertad, para impartir justicia.
“Somos liberales y estamos a favor de la libertad extrema”, decían los
gobernantes de turno cuando terminaba el juicio,
como colofón publicitario. Los exámenes, en las escuelas primero y en las
facultades después, cambiaron radicalmente, consiguiendo las mejores
puntuaciones aquellos que contestaban lo que les daba la gana, y dentro de este
grupo los excelentes eran los que además respondían con una mentira como, por resaltar
dos ejemplos de matrículas de honor, que la diabetes no cursa con un aumento
del azúcar en sangre o que las epidemias no se controlan con el confinamiento de
las personas. Y la mal llamada “nueva normalidad” siguió su curso, digo mal
llamada porque ya hace mucho tiempo que alguien dejó reflejado en un libro muy
antiguo las consecuencias de adorar al becerro de oro. Así que, de nueva nada.
viernes, 22 de enero de 2021
Nanorrelato Nº 635. La quinta ola
Y en la quinta ola, los
mismos gobernantes que estuvieron en las cuatro anteriores, se quedaron sin
culpables a quién responsabilizar de esa nueva dosis de muerte y destrucción,
ya que después de cuatro excusas consecutivas se agotaron los candidatos para ello.
Esta, por tanto, prometía ser la mejor de todas, de todas las eufemísticamente
llamadas “olas”, ya que no había ninguna noticia relevante en lo que a
crispación política respecta, y como ya estaba normalizada la visita de la de
la guadaña por las otras cuatro anteriores, pues sólo ocurría eso: muerte y
destrucción…, pero sin pelea, repito. Pero un viajero que consiguió ir y venir
del futuro, dijo en televisión que habría una sexta, y que él se había
contagiado allí porque técnicamente no puede utilizar mascarilla en la máquina
del tiempo. Así que se juntó la cuarta con la sexta, sin haber terminado la
quinta. El viajero murió en directo, ya que hacía varias olas que no quedaba ni
un solo sitio en ninguna UCI…, y fue muy comentado porque esos mismos gobernantes,
los de las cuatro anteriores y la sexta futura (suponemos), dijeron que la
culpa era del mal diseño de las máquinas del tiempo. Y vuelta a empezar.
domingo, 25 de octubre de 2020
Nanorrelato Nº 630. El epidemiólogo
Se adueñó del sueño el mismísimo Groucho
Marx, su ídolo de juventud. He de añadir, mientras nuestro protagonista duerme,
que se había visto y revisto todas sus películas infinitas veces. Pues lo
dicho, se le “apareció” Groucho y le dijo mientras se movía de un sitio a otro
con grandes pasos y agitando el puro: “Hijo mío, eres un desastre. A nadie se
le ocurre hacerse médico epidemiólogo. Nadie te escuchará jamás…como a mí”
miércoles, 23 de septiembre de 2020
Nanorrelato Nº 627. ¿Eres antisistema?
Muy buenos días a todos. Como recién nombrado responsable de todos los Máster en Neurocirugía de la nación, déjenme que les diga unas palabras respecto al que están ustedes a punto de comenzar, antes de entrar en la materia que a mí me compete….
«Psst, oye»
«Dime»
«Este señor no
es médico y mucho menos neurocirujano. Es de mi pueblo y le conozco.»
«Este señor,
como tú dices de forma un poco despectiva, empezó con 18 años, repito:18 años,
a trabajar para su partido y a base de muchísimo esfuerzo, ¡muchísimo!,
consiguió ascender en él. Yo creo que ya se ha ganado con creces su nuevo
puesto, ¿no? Además, él no va a operar ningún cerebro, como nosotros, sino que
nos va a decir cómo se hace de forma más correcta. ¿Tú que eres, un
antisistema? Te ruego, por favor, que no me comprometas más; que yo sí creo en
este sistema y quiero ascender en mi trabajo, que para eso he estudiado. Gracias»
viernes, 18 de septiembre de 2020
Nanorrelato Nº 626. Confinamiento siglo XIX
“…A
la entrada le llama a usted ya la atención un pequeño aviso que advierte,
pegado en un poste, que nadie puede entrar en el establecimiento público sino
los viajeros, los mozos que traen sus fardos, los dependientes y las personas
que vienen a despedir o recibir a los viajeros; es decir, que allí sólo puede
entrar todo el mundo...."
La diligencia, 16 de
abril de 1835, Mariano José de Larra
miércoles, 2 de septiembre de 2020
Nanorrelato Nº 622. El representante de Andrómeda.
- Entonces ya estamos
todos, que faltaban los miembros del sistema Alfa-centauro por un problema en
el plegamiento del espacio. El único punto de la reunión de hoy: Ayuda
al tercer planeta del Sistema Solar galaxia Vía Láctea, a propósito
de la pandemia que están sufriendo. Algunos sistemas creen que sería un buen
momento.
- ¿En qué consistiría esa
ayuda?
- El representante de la galaxia de Andrómeda hace una buena
pregunta. En principio les diríamos la solución a sus grandes problemas: la
vacuna del cáncer, solución a las enfermedades neurodegenerativas, síntesis de comida
hiperenergética, amortiguación de sentimientos negativos hacia sus congéneres,
y cosas de ese estilo.
- Perdón que insista: ¿Y
lo sabrían todos a la vez?
- No. Eso es imposible,
son unos siete mil millones de habitantes Se lo comunicaríamos a sus dirigentes
y ellos se encargarían de extenderlo a todos sus habitantes.
- No estoy de acuerdo.
Por eso preguntaba. Voto negativo. Si hacemos eso, sus dirigentes sólo se lo
proporcionarían a determinados individuos, como hacen con la comida, el agua
potable, la democracia, etc, y haríamos más profunda la grieta de injusticia
que ya padecen desde casi que bajaron de los árboles.
- Pues como tenemos que tener absoluta unanimidad, se deniega la ayuda y cualquier comunicación a dicho planeta. Digo esto porque hay que ser más cuidadosos al camuflar los platillos volantes…, pero eso es otro asunto.Termina la reunión. Que conste en acta.
martes, 1 de septiembre de 2020
Nanorrelato Nº 621.La humanidad, perdida.
- Estás muy callado,
Dextro.
- Porque me inunda una
tristeza extrema al ver lo que hacen esos seres de ese planeta azul tan
precioso, Levo.
- Somos funcionarios,
Dextro. A lo nuestro. Venimos con el platillo, examinamos sin interferir y
enviamos informes, que es lo que nuestros jefes esperan de nosotros.
- A eso me refiero, Levo.
Justo a eso. Me lo has puesto a huevo. Eso exactamente es lo que hacen los
seres de ese planeta una y otra vez. Sólo cumplen órdenes sin sopesar nada. Y
así les ocurre lo que les ocurre. En el fondo han perdido una cosa
importantísima, y no lo saben.
- ¿El qué?
- Ya no son humanos. Eso es
justamente lo que adquirieron cuando bajaron del árbol, lo que les impulsó a ponerse
a dos patas y echarse a andar: la humanidad, que es indivisible con decidir libremente;
pero por lo visto en algún momento de su evolución la han perdido y están
evolucionando a ordenadores. ¿No lo ves? Hacen lo mismo. Un ordenador siempre
da la respuesta más segura, que es siempre la más cobarde, la menos libre….
- Como acojonas, Dextro.
jueves, 27 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 620. Coronavirus y negocio
- Y digo yo, Dextro, que a quién le habrás pisado los tres
dedos gordos del pie central, en la Dirección General, para que nos vuelvan a
mandar de misión a esta mierda de planeta.
- Ya sabes, Levo, que soy un bocachancla. La computadora
sigue diciendo barbaridades de esta especie. Yo creo que se va a cansar y se va
a reiniciar ella misma, que aunque sea una máquina, estas cosas duelen.
- Pues guarda bien ese informe que he oído que se han
filtrado los anteriores y que ya se está vendiendo, a buen precio y subiendo,
la superficie del azulado planeta.
- ¿Vendiendo? ¿Para qué?
- Jopé Dextro, con lo listo que eres para algunas cosas….
Para que va a ser, pues para venir de vacaciones. ¿Has visto las playas que
tienen?
- Pero, ¿Van a venir y convivir con estos deleznables
habitantes?
- Dextro: La computadora central, gracias a nuestros
informes, ha cuantificado los niveles de cobardía, sumisión, mentira, deshonor,
traición y mediocridad, los ha metido en un algoritmo y: ¡que van a desaparecer! Eso es lo que se ha
filtrado a las inmobiliarias de nuestra galaxia.
- O sea, que nosotros soportamos esta barbaridad como
funcionarios sin protestar, para el bien común, y otros hacen negocio…..igual
ese es el principio de nuestra desaparición.
- Como acojonas, Dextro.
martes, 25 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 619. Coronavirus y la banalidad del mal.
- Mira Dextro lo que ha encontrado la computadora. Por lo visto esto que está ocurriendo en ese planeta azul, ya había ocurrido antes.
- ¿Otras epidemias parecidas?
- No me refería a eso, vamos yo no, la
computadora. Habla de una filósofa, una humana llamada Hannah Arendt, que dejó
escrito en un libro que un tal Eichmann, que hizo barbaridades contra los de su
especie, pero que cuando le juzgaron realmente él no estaba de acuerdo, que lo
hizo por cumplir órdenes sin sopesarlas éticamente.
- Están perdidos, Levo. Lo que te dije antes: sin jefes valientes y moralmente armados....bueno, que quizá es lo mismo. Con el planeta tan
bonito que tienen….
- Pues eso. Vámonos ya, acelera el
platillo, que creo que este análisis es definitivo como para que no nos vuelvan
a mandar aquí.
viernes, 21 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 618. Coronavirus......
- Pero bueno, Dextro ¿No pasamos con el platillo por este planeta hace unos seis meses?
- Sí. Estaban en medio de una pandemia acojonante, Levo.
- Pues mira los datos: van a pasarlo peor. No lo entiendo;
pero si tenían claro lo que había que hacer para evitar que ocurriese lo mismo.
- Ya, pero si te acuerdas del informe que mandamos a nuestra
galaxia, quedamos en que una de las causas más importantes de la catástrofe era
que mandaban los peores.
- Me acuerdo, Dextro. Pero lo que me llama poderosamente la
atención es que los que sí saben no hagan nada.
- En eso estaba, Levo. He analizado sus ondas cerebrales de algunos de sus mandos bien formados del siguiente nivel , y por lo visto hay una cosa que les bloquea: una síntesis elevada de unas hormonas que en esa especie se generan cuando sienten miedo, una preocupación por no perder…, su puesto directivo o algo así. Parece que eso provocaría que no pudiesen pagar todo el dinero que deben a alguien que llaman “Banco”. Eso es lo que dice la computadora.
- Pero vamos a ver ¿Les da igual que se puedan morir sus
abuelos? Y eso que tienen solo cuatro…si fueran como nosotros que tenemos veinticuatro,
diez maternos, diez paternos y cuatro neutros ¿Qué harían? Porque te digo yo a
ti una cosa: te juro por mis ocho antenas que no permitiría que ninguno de
ellos se muriera injustamente.
- Pues ya ves. No tienen claro que la cualidad más importante
de un jefe es la valentía, seguida de la honradez y la formación. Estoy hasta
mis fosforescentes huevos de este planeta. Termino el informe y salto a la
velocidad luz, que esta especie da un asco…..
jueves, 20 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 617. Coronavirus y otra vez.
Se desplomó. No, no me refiero
a que se cayese al suelo o cosas de ese estilo. Se desplomó de desplomarse, de
plomo en su cabeza y en su corazón, de peso, de carga inaguantable, pero que
tengo que resistir, y no sé si voy a ser capaz. Otra vez, otra vez, cómo es
posible, se decía repetitivamente viendo la pinta de la curva, de la maldita
gráfica. Otra vez, otra vez el aire del respirador chocando contra la guadaña.
Otra vez esa mirada perdida ante la desesperación. Otra vez el hielo sembrado
de cadáveres que no les había llegado la hora, que les faltaban muchos besos y
partidas de julepe. Otra vez el terror. Otra vez esa aleación entre gritos y
silencio, ese oxímoron inexplicable salvo para quien ha estado ahí. Otra vez
sin dormir a pierna suelta. Otra vez que no sé qué voy a llevar a mi casa, a
los que amo, esos que me miran con admiración nada más llegar mientras me
desnudo casi antes de entrar. Pero si estaba todo muy claro…solo había que
hacer caso a los libros. Aplausos…., otra vez. Otra vez.
martes, 18 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 616. Coronavirus y poderoso caballero.....
Y el Covid-19 hizo su
siguiente movimiento: invertir en bolsa. Y ganó, ganó varias veces seguidas, lo
que en ese mundo se denomina “un chicharro”. Y concomitantemente a ese éxito, y
por ende aumento de dinero en su poder,
subió su imagen, y ya no se le veía tan malo, sino que aparecieron
voces, sobre todo de los periódicos en los que invirtió ingentes cantidades de
dinero, periodistas totalmente independientes (demostrado) que dijeron de él
que era un buen tipo, “Duro pero justo”, creo que se llegó a poner en algún
titular. Y después vino el premio literario Covid-19, el más prestigioso de la
literatura española que ganaban los mejores, los que sus letras eran las más
valientes, claro. También se creó un
galardón científico llamado, como no puede ser de otra forma, “I+D+i Covid, sí
sí sí” donde ganaban aquellos que su ciencia combatía las enfermedades más
terribles, siempre en defensa de la salud. Y los que en su día lucharon en las
UCIs, vieron como borraban todo rastro en internet, eso que se llama derecho al olvido, para evitarles
problemas….” ¡Qué necesidad de señalarse!”, les justificaron desde el poder
político a través de los distintos boletines oficiales, mientras veían
indefensos como desaparecían de la pantalla del móvil, como azucarillos en el
café, artículos y entrevistas. Y el mundo siguió dando vueltas alrededor del
Sol, las vacaciones en agosto, las olimpiadas cada cuatro años, y como decía
uno de los pensadores más influyentes de la época: somos un poco mejores.
martes, 11 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 615. Coronavirus y una UCI.
Parecía otra dimensión, otro
lugar donde las leyes físicas no se cumpliesen, donde arriba fuese abajo y
viceversa, donde muerte y vida no estuviesen totalmente separadas, debidamente
distantes. Esa fue su primera impresión nada más cruzar, la puerta de la U.C.I.
de su hospital. Una vez dentro, de forma inmediata, ya formaba parte de todo
aquello, ya sentía la deformidad en inconsistencia de las leyes que
habitualmente rigen el universo, y tenía que moverse entre aquellos agujeros de
gusano donde la transportaban de un enfermo a otro, instantáneamente. En todos
estaba el mismo protagonista, ese ser invisible por su extrema pequeñez, pero
de lenguaje atroz, de amenaza real. De uno a otro, detrás de un sinfín de capas
de papel, de plástico y las que uno se pone irremediablemente, iba regando con
agua de vida para ganarle unos segundos a esa cuenta atrás iniciada por ese
enemigo invisible. Y a algunos, ese tiempo añadido, les fue fundamental. A
otros, no. Cuando está sola, y se seca las saladas lágrimas que a nadie quiere
enseñar, se imagina las risas de los nietos de aquellos a los que su aportación
espacio-temporal les valió; y piensa que ese es su mejor premio, el único que
conseguirá cicatrizar su alma en carne viva, que duele, que duele.
P.D. Dedicado a mi hermana y a
todos aquellos que le plantaron cara, muy de cerca, al Covid-19.
Nanorrelato Nº 614. Coronavirus y evolución.
¿Veis cómo llevaba razón?, gritó
el coronavirus más viejo de toda la división a sus soldados, y responsable de
ella con el grado de coronel, que no general, porque era bastante chabacano y
muy bocachancla. Os dije que era cuestión
de tiempo, de ser resilientes, como dicen ellos. Que ni caso a todos los
aplausos que intentaban desmotivarnos. ¡Na! Ni caso. Todo mentira o, para ser
justos, verdad temporal, porque al poco, palabras, emociones, juramentos y lo
que se os ocurra, se disuelven en el olvido tan rápido como una molécula de
glucosa en el plasma. Os repetía una y otra vez el refrán popular, “que más
sabe el virus por viejo que por virus”, porque sabía a ciencia cierta que podríamos
atacar en una segunda oleada. Os repetí hasta la saciedad que no se quieren
unos a otros, que eso del amor que tanto repiten en poemas, canciones y demás,
les dura… ¡Na! Y lo peor de todo, y más incomprensible, es que colocan a los más
incapaces en los puestos de poder. No me preguntéis el porqué, que ni idea. Y
encima se creen, mejor dicho, se apropian del primer puesto en la evolución…jajajajjajajajajajja.
Perdón por la risa descontrolada de vuestro coronel.



