Un trocito de....

"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner


jueves, 2 de noviembre de 2017

Nanorrelato Nº 476. Angola

Cayó fulminada. Los ojos de la impotente madre se arrojaron sobre aquel todopoderoso occidental que no había podido salvar la vida de su hija, la cual sólo tenía hambre…, desde siempre. Por la  cabeza del formado médico, de forma automática, pasaron síndromes, niveles de electrolitos, ósmosis, dobles membranas lipídicas, proteínas diversas, y no sé cuántas jilipolleces más, intentando, como había hecho siempre, justificar científicamente el por qué se había muerto la paciente. Pero, de la misma forma que una brizna de hierba atraviesa el duro asfalto aunque parezca imposible, ese execrable acontecimiento hizo que fuera más humano para siempre, aunque…, como todo tiene su precio, sobre todo en el mundo de Freud, todas las noches cuando está solo se toca en el corazón las dos úlceras, una por cada ojo, que le tatuó  la madre al vomitar a ciegas la injusticia que llevaba dentro. Y no se lo dice a nadie. Es el dolor, su secreto, el que le recuerda que es mejor, mucho mejor.


Para mis amigos FER (Dr. de la Calle)  y Belén (Dra. Fernández). Allá en Angola…..

lunes, 23 de octubre de 2017

Nanorrelato Nº 475. La verdad que saben las larvas

La mariposa movía sus alitas rellenas hasta el último milímetro cuadrado de vivos colores. Miraba al resto de grisáceas larvas, unos metros por debajo de su cota de vuelo y recordó las palabras que le dijeron, hasta la saciedad, antes de su metamorfosis << No lo hagas. Haznos caso. Este es un mundo de larvas. ¿Por qué te crees que nosotras no queremos saber nada del cambio? Todas, absolutamente todas, podemos hacer lo que tú erróneamente vas a acometer. Pero no vale para nada…, la verdad que te va a dar la altura no sirve salvo para aumentar tu sufrimiento, que ahora sólo es curiosidad, y con eso se puede vivir. Con lo otro, no>> Así que, llegada casi a la extenuación, no tuvo más remedio que hacer el proceso contrario: volvió al suelo, se embadurnó de cómoda falsedad y al poco sus alas de libertad cayeron podridas.
 << ¡Chicas, ya está aquí la soñadora!>>, gritó una…, cualquiera.

viernes, 20 de octubre de 2017

Nanorrelato Nº 474. Incompetentes:¿por qué no os estáis tranquilitos?

Y la solución vino de las plantas. Sí, así fue, ya que los incompetentes (convencidos de casualidad, ¡que la suerte siempre es definitiva!), jugaron durante una semana a convertirse en geranios. Entonces, se dio el milagro. Por un lado: los bloques, los barrios, las regiones, los países, los continentes, los sistemas solares, las galaxias, los cúmulos de galaxias y hasta los agujeros negros, y por el otro: los individuos, los órganos, las células, los componentes celulares, las moléculas, los átomos, los electrones, neutrones y protones y los quarks, volvieron a su estado normal, con sus lógicos problemas, pero los de siempre. Fin. Todo se arregló. Otra vez, fin.

martes, 19 de septiembre de 2017

Nanorrelato Nº473. Libre, de todo

Los había leído todos. Y hasta alguno de ellos varias veces, para exprimir cualquier mensaje secreto que se le hubiese escapado en su búsqueda de la adaptabilidad. Si se hubiese publicitado, sería uno de los máximos referentes en libros de autoayuda. Tenía la casa llena de postits que rezaban mensajes del estilo “Hoy es único”, “Claro que puedes” o “Ahora empieza todo”. Cada vez que se asomaba a un espejo, verbalizaba con la imagen allí mostrada: “tú eres el mejor. A por todas”. En la nevera, alimentos que de ninguna manera proporcionaban metabolitos tóxicos que agravaran su estado. Crema hidratante para las rozaduras de la  mascarilla de nivel 2 para filtrar todos los gases, tanto invernadero como de entretiempo. Hasta consiguió una bala de material reciclable para evitar contaminar el mundo con las clásicas de plomo.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Nanorrelato Nº 472. Violencia de género

Los moratones de su joven y musculado cuerpo olían como las telas que inundaban el espacio tridimensional de los velatorios de antaño, gargajos púrpuras que van anunciando a muerto. Sentado al lado del cadáver, un muchacho agitado, con movimientos repetitivos, exactos en distancia y tiempo por el extenuante entrenamiento llevado a lo largo de toda su vida sin comprender nada. Sentado al lado del vivo, rodeado de cables y pitidos que intentan desesperadamente fintar la guadaña, el mismo muchacho con los mismos aspavientos. Ambas familias destrozadas en los purulentos escenarios que la maldad ha conseguido clavarles a escoplo. Futuro y presente unidos en una singularidad cuántica.

P.D ¡Aúpa, valientes! Se les puede derrotar

viernes, 1 de septiembre de 2017

Nanorrelato Nº 471. Lo normal

Se pasaba, desde hacía algún tiempo (desde los “tiempos modernos”), todo el mes de vacaciones intentando recordar las contraseñas que usaba en el trabajo y en su vida habitual, ya que en su día le dijo, un chico muy serio y muy listo que llevaba una camiseta con la cara de Darth Vader, que era un error garrafal apuntarlas en un papel. Bueno, las palabras exactas habían sido “agujero de seguridad”, y claro, eso sonaba fatal, sobre todo en los tiempos que corren. Así que, repito, como cada media hora o así las repetía ayudándose de la musiquilla con la que había aprendido de niño las tablas de multiplicar:” la de Windows…,ésta; la del banco...,aquella; la de internet…,laquesea; la de twitter...,esta otra; la de Facebook...,lademásallá” Y así ¡cada media hora!, porque era enorme la complejidad y el número tan elevado de passwords, cada una con una mayúscula y un número como mínimo, por supuesto. Así que el día, que por razones… ¡vaya usted a saber! decidió quitarse la vida, encriptó la carta de despedida con el algoritmo más potente que existía en ese momento. Al forense, por tanto, no le quedó otra que encogerse de hombros dada la imposibilidad de saber la motivación, a lo que un colega de veraneo del finado apuntó:
 << ¿Por qué lo habrá hecho? ¡Y estando de vacaciones! Si era un tipo normal. Ayer mismo me tomé una caña con él y, como en una media hora, me dijo que tenía que irse a casa para repasar las contraseñas. Vamos…, lo normal >>  

domingo, 28 de mayo de 2017

Nanorrelato Nº 470. El gran día



Ya no lo podía demorar más. Había llegado la hora, el momento de la verdad. Sí, ya sabía que estaba preparado porque lo había estudiado a conciencia. Pero a pesar de todos esos argumentos que apuntalaban su éxito, los nervios eran inevitables. Había tardado mucho en decidirse <<Mejor ir con absoluta seguridad>> A lo largo de toda su vida siempre había sido una constante el ir “bien ilustrado”, como le repitió en su niñez hasta la saciedad su abuela en su educación paralela a la formal, que a ella siempre le parecía insuficiente. Sí, era el momento. Se abrió la puerta y…gran parte de las personas allí sentadas le miraron de inmediato, debido a la invisible e irresistible llamada que provoca la curiosidad. Con una inclinación rapidísima del cuello echó una mirada de reojo a su vestimenta y se volvió a dar el aprobado, como las otras cien veces que se lo había preguntado. Una vez llegado al sitio, se detuvo en seco y comenzó: <<Señoras y señores, muy buenos días. Me veo el la onerosa obligación de pedirles una ayuda, unas monedas sobrantes…. >>