Un trocito de....

"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner


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domingo, 7 de febrero de 2021

Nanorrelato Nº 636. La normalidad avisada

Los tribunales de justicia fueron sustituidos por programas televisivos de reality show, ya que quién mejor que el pueblo, con el uso de todos sus grados de libertad, para impartir justicia. “Somos liberales y estamos a favor de la libertad extrema”, decían los gobernantes de turno cuando terminaba el juicio, como colofón publicitario. Los exámenes, en las escuelas primero y en las facultades después, cambiaron radicalmente, consiguiendo las mejores puntuaciones aquellos que contestaban lo que les daba la gana, y dentro de este grupo los excelentes eran los que además respondían con una mentira como, por resaltar dos ejemplos de matrículas de honor, que la diabetes no cursa con un aumento del azúcar en sangre o que las epidemias no se controlan con el confinamiento de las personas. Y la mal llamada “nueva normalidad” siguió su curso, digo mal llamada porque ya hace mucho tiempo que alguien dejó reflejado en un libro muy antiguo las consecuencias de adorar al becerro de oro. Así que, de nueva nada.

martes, 29 de diciembre de 2020

Nanorrelato Nº 634. A dos horas de avión

Todos los dioses del Olimpo estaban muy preocupados desde hacía algún tiempo. Sentados, cabizbajos, viendo como su jefe, Zeus, daba vueltas y saltos de forma compulsiva. Jamás le habían visto así. Era como si él hubiese perdido la paciencia, algo del todo imposible dada su posición y currículo.
<<Dos horas, dos horas. La distancia…>> exclamaba de forma compulsiva mientras realizaba las extrañas piruetas.
<<No me miréis así ¿No lo entendéis? Pues…, mirad hacia abajo: aquellos dos chiquillos que desde aquí parecen juntos: uno está llorando porque se le ha roto su iphone, y el otro porque su nuevo hermanito ha muerto de hambre, igual que el anterior y el anterior y el anterior…. ¿Comprendéis? Me equivoqué, pensaba que estaban juntos…, y están a dos horas de avión. No le di importancia a ese espacio. No supe verlo desde aquí arriba. Me equivoqué.


viernes, 11 de diciembre de 2020

Nanorrelato Nº 632. Humans first!

Ahora que la globalización está extendida y asumida por los seres humanos como una consecuencia inevitable del progreso, hay que hacer lo que hay que hacer: tener claro que lo primero somos los humanos, “Humans first”, como reza nuestro lema. Entonces, ya que todo está en formato digital y han desaparecido aquellos soportes antiguos, como el papel, que impedían o dificultaban el A.C.D, es decir, la libertad de actualización, cambio y desaparición, que es el DNA de nuestra nueva era, vamos a eliminar aquellos archivos que supongan un malestar en la raza humana y en su felicidad, por ende. Empecemos…

Archivo 101B. Este archivo, según el resumen, habla de un ser humano venido a menos, que no se le ocurre otra cosa que montarse en un caballo famélico y ponerse a recorrer un sitio que se llama La Mancha, que además ni se acuerda con exactitud de dónde. Resolución: “Delete file”. Induce a la depresión y a la locura y eso no está en consonancia con “Humans first”.

Archivo 102B. Este archivo es el colmo también. Un adolescente que le echan de muchos colegios, que ya sólo el nombre del archivo tiraba para atrás, creo recordar, “El guardián entre” …. no sé qué cereal, donde ya se ve claramente el poco respeto por la palabra “guardián”. Como el anterior, “Delete file”

 

Se levanta la sesión, queridos colegas.


domingo, 25 de octubre de 2020

Nanorrelato Nº 630. El epidemiólogo

Se adueñó del sueño el mismísimo Groucho Marx, su ídolo de juventud. He de añadir, mientras nuestro protagonista duerme, que se había visto y revisto todas sus películas infinitas veces. Pues lo dicho, se le “apareció” Groucho y le dijo mientras se movía de un sitio a otro con grandes pasos y agitando el puro: “Hijo mío, eres un desastre. A nadie se le ocurre hacerse médico epidemiólogo. Nadie te escuchará jamás…como a mí”

martes, 29 de septiembre de 2020

Nanorrelato Nº 629. El directivo

Estimados alumnos: la clase de hoy es la más importante de toda la carrera  ya que os voy a enseñar a diferenciar, de forma rápida y segura , un “directivo” de un “Directivo”. Ya, ya sé que parece estúpido, pero me vais a entender seguro. Eso sí, la decisión es vuestra. Apuntad y memorizad; cuando un jefe os hable y en la misma frase aparezcan los términos: disruptivo, paradigma, transversal, transparencia y liderazgo ….salid corriendo, ya que no tenéis, profesionalmente hablando, ninguna oportunidad. Recordad esto siempre.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Nanorrelato Nº 627. ¿Eres antisistema?

 Muy buenos días a todos. Como recién nombrado responsable de todos los Máster en Neurocirugía de la nación, déjenme que les diga unas palabras respecto al que están ustedes a punto de comenzar, antes de entrar en la materia que a mí me compete….

«Psst, oye»

«Dime»

«Este señor no es médico y mucho menos neurocirujano. Es de mi pueblo y le conozco.»

«Este señor, como tú dices de forma un poco despectiva, empezó con 18 años, repito:18 años, a trabajar para su partido y a base de muchísimo esfuerzo, ¡muchísimo!, consiguió ascender en él. Yo creo que ya se ha ganado con creces su nuevo puesto, ¿no? Además, él no va a operar ningún cerebro, como nosotros, sino que nos va a decir cómo se hace de forma más correcta. ¿Tú que eres, un antisistema? Te ruego, por favor, que no me comprometas más; que yo sí creo en este sistema y quiero ascender en mi trabajo, que para eso he estudiado. Gracias»

viernes, 18 de septiembre de 2020

Nanorrelato Nº 626. Confinamiento siglo XIX

“…A la entrada le llama a usted ya la atención un pequeño aviso que advierte, pegado en un poste, que nadie puede entrar en el establecimiento público sino los viajeros, los mozos que traen sus fardos, los dependientes y las personas que vienen a despedir o recibir a los viajeros; es decir, que allí sólo puede entrar todo el mundo...."

La diligencia, 16 de abril de 1835, Mariano José de Larra


martes, 15 de septiembre de 2020

Nanorrelato Nº 624. La importancia del lenguaje

En el año 2020, empezaron a desaparecer algunas palabras. Nadie sabe muy bien el porqué; quizá por la misma razón que en su día les ocurrió a ajofaina, horcate o bernete, por poner algunos ejemplos. Una de las primeras en esfumarse fue el vocablo derecha, que se intercambió con la palabra centro. Izquierda también desapareció del habla y de la escritura, pero no se sustituyó por ninguna otra. Y este cambio, que parece baladí, fue realmente terrible, por poner un ejemplo, para el urbanismo. Aquellas casas que estaban en el lado izquierdo de la calle, empezaron a perder valor frente a las del lado derecho, ahora centro. Claro, uno iba en un taxi y ya no podía decir “la segunda a la izquierda”, porque ese vocablo no existía, era del pasado, así que siempre había que parar a la derecha, perdón centro, que no me acostumbro. Eso hizo que aquellas casas, negocios, escuelas, etc, del recién estrenado lado centro progresaran adecuadamente frente a las de lado ******, que acabaron en muy poco tiempo convirtiéndose en un gueto. Imagino que esa misma expresión que se ve en los habitantes del antiguo lado izquierdo, sería muy parecida a la de los herreros cuando el sonido del fuelle de la fragua era silenciado por el ruido del motor de un automóvil.


domingo, 6 de septiembre de 2020

Nanorrelato Nº 623. La magia de estos tiempos

Y el brillante recién licenciado en periodismo, en un alarde de valentía posiblemente justificada en parte por su juventud, en parte por su inexperiencia vital, y en otra parte por las inflexibles enseñanzas éticas de sus progenitores, dijo: pero todo esto que vamos a publicar es mentira. Y abracadabra, se hizo la magia de estos tiempos: desaparece una carrera de periodismo y aparece otra de reponedor en un centro comercial.


miércoles, 2 de septiembre de 2020

Nanorrelato Nº 622. El representante de Andrómeda.

- Entonces ya estamos todos, que faltaban los miembros del sistema Alfa-centauro por un problema en el plegamiento del espacio. El único punto de la reunión de hoy: Ayuda  al tercer planeta del Sistema Solar galaxia Vía Láctea, a propósito de la pandemia que están sufriendo. Algunos sistemas creen que sería un buen momento.

- ¿En qué consistiría esa ayuda?

- El representante  de la galaxia de Andrómeda hace una buena pregunta. En principio les diríamos la solución a sus grandes problemas: la vacuna del cáncer, solución a las enfermedades neurodegenerativas, síntesis de comida hiperenergética, amortiguación de sentimientos negativos hacia sus congéneres, y cosas de ese estilo.

- Perdón que insista: ¿Y lo sabrían todos a la vez?

- No. Eso es imposible, son unos siete mil millones de habitantes Se lo comunicaríamos a sus dirigentes y ellos se encargarían de extenderlo a todos sus habitantes.

- No estoy de acuerdo. Por eso preguntaba. Voto negativo. Si hacemos eso, sus dirigentes sólo se lo proporcionarían a determinados individuos, como hacen con la comida, el agua potable, la democracia, etc, y haríamos más profunda la grieta de injusticia que ya padecen desde casi que bajaron de los árboles.

- Pues como tenemos que tener absoluta unanimidad, se deniega la ayuda y cualquier comunicación a dicho planeta. Digo esto porque hay que ser más cuidadosos al camuflar  los platillos volantes…, pero eso es otro asunto.Termina la reunión. Que conste en acta. 

martes, 1 de septiembre de 2020

Nanorrelato Nº 621.La humanidad, perdida.


- Estás muy callado, Dextro.

- Porque me inunda una tristeza extrema al ver lo que hacen esos seres de ese planeta azul tan precioso, Levo.

- Somos funcionarios, Dextro. A lo nuestro. Venimos con el platillo, examinamos sin interferir y enviamos informes, que es lo que nuestros jefes esperan de nosotros.

- A eso me refiero, Levo. Justo a eso. Me lo has puesto a huevo. Eso exactamente es lo que hacen los seres de ese planeta una y otra vez. Sólo cumplen órdenes sin sopesar nada. Y así les ocurre lo que les ocurre. En el fondo han perdido una cosa importantísima, y no lo saben.

- ¿El qué?

- Ya no son humanos. Eso es justamente lo que adquirieron cuando bajaron del árbol, lo que les impulsó a ponerse a dos patas y echarse a andar: la humanidad, que es indivisible con decidir libremente; pero por lo visto en algún momento de su evolución la han perdido y están evolucionando a ordenadores. ¿No lo ves? Hacen lo mismo. Un ordenador siempre da la respuesta más segura, que es siempre la más cobarde, la menos libre….

- Como acojonas, Dextro.



martes, 25 de agosto de 2020

Nanorrelato Nº 619. Coronavirus y la banalidad del mal.

-    Mira Dextro lo que ha encontrado la computadora. Por lo visto esto que está ocurriendo en ese planeta azul, ya había ocurrido antes.

-     ¿Otras epidemias parecidas?

-     No me refería a eso, vamos yo no, la computadora. Habla de una filósofa, una humana llamada Hannah Arendt, que dejó escrito en un libro que un tal Eichmann, que hizo barbaridades contra los de su especie, pero que cuando le juzgaron realmente él no estaba de acuerdo, que lo hizo por cumplir órdenes sin sopesarlas éticamente.

-      Están perdidos, Levo. Lo que te dije antes: sin jefes valientes y moralmente armados....bueno, que quizá es lo mismo. Con el planeta tan bonito que tienen….

-     Pues eso. Vámonos ya, acelera el platillo, que creo que este análisis es definitivo como para que no nos vuelvan a mandar aquí.





viernes, 21 de agosto de 2020

Nanorrelato Nº 618. Coronavirus......

 

- Pero bueno, Dextro ¿No pasamos con el platillo por este planeta hace unos seis meses?

- Sí. Estaban en medio de una pandemia acojonante, Levo.

- Pues mira los datos: van a pasarlo peor. No lo entiendo; pero si tenían claro lo que había que hacer para evitar que ocurriese lo mismo.

- Ya, pero si te acuerdas del informe que mandamos a nuestra galaxia, quedamos en que una de las causas más importantes de la catástrofe era que mandaban los peores.

- Me acuerdo, Dextro. Pero lo que me llama poderosamente la atención es que los que sí saben no hagan nada.

- En eso estaba, Levo. He analizado sus ondas cerebrales de algunos de sus mandos bien formados del siguiente nivel , y por lo visto hay una cosa que les bloquea: una síntesis elevada de unas hormonas que en esa especie se generan cuando sienten miedo, una preocupación por no perder…, su puesto directivo o algo así. Parece que eso provocaría que no pudiesen pagar todo el dinero que deben a alguien que llaman “Banco”. Eso es lo que dice la computadora.

- Pero vamos a ver ¿Les da igual que se puedan morir sus abuelos? Y eso que tienen solo cuatro…si fueran como nosotros que tenemos veinticuatro, diez maternos, diez paternos y cuatro neutros ¿Qué harían? Porque te digo yo a ti una cosa: te juro por mis ocho antenas que no permitiría que ninguno de ellos se muriera injustamente.

- Pues ya ves. No tienen claro que la cualidad más importante de un jefe es la valentía, seguida de la honradez y la formación. Estoy hasta mis fosforescentes huevos de este planeta. Termino el informe y salto a la velocidad luz, que esta especie da un asco…..


jueves, 20 de agosto de 2020

Nanorrelato Nº 617. Coronavirus y otra vez.

Se desplomó. No, no me refiero a que se cayese al suelo o cosas de ese estilo. Se desplomó de desplomarse, de plomo en su cabeza y en su corazón, de peso, de carga inaguantable, pero que tengo que resistir, y no sé si voy a ser capaz. Otra vez, otra vez, cómo es posible, se decía repetitivamente viendo la pinta de la curva, de la maldita gráfica. Otra vez, otra vez el aire del respirador chocando contra la guadaña. Otra vez esa mirada perdida ante la desesperación. Otra vez el hielo sembrado de cadáveres que no les había llegado la hora, que les faltaban muchos besos y partidas de julepe. Otra vez el terror. Otra vez esa aleación entre gritos y silencio, ese oxímoron inexplicable salvo para quien ha estado ahí. Otra vez sin dormir a pierna suelta. Otra vez que no sé qué voy a llevar a mi casa, a los que amo, esos que me miran con admiración nada más llegar mientras me desnudo casi antes de entrar. Pero si estaba todo muy claro…solo había que hacer caso a los libros. Aplausos…., otra vez. Otra vez.


martes, 18 de agosto de 2020

Nanorrelato Nº 616. Coronavirus y poderoso caballero.....

Y el Covid-19 hizo su siguiente movimiento: invertir en bolsa. Y ganó, ganó varias veces seguidas, lo que en ese mundo se denomina “un chicharro”. Y concomitantemente a ese éxito, y por ende aumento de dinero en su poder,  subió su imagen, y ya no se le veía tan malo, sino que aparecieron voces, sobre todo de los periódicos en los que invirtió ingentes cantidades de dinero, periodistas totalmente independientes (demostrado) que dijeron de él que era un buen tipo, “Duro pero justo”, creo que se llegó a poner en algún titular. Y después vino el premio literario Covid-19, el más prestigioso de la literatura española que ganaban los mejores, los que sus letras eran las más valientes, claro.  También se creó un galardón científico llamado, como no puede ser de otra forma, “I+D+i Covid, sí sí sí” donde ganaban aquellos que su ciencia combatía las enfermedades más terribles, siempre en defensa de la salud. Y los que en su día lucharon en las UCIs, vieron como borraban todo rastro en internet, eso que se llama derecho al olvido, para evitarles problemas….” ¡Qué necesidad de señalarse!”, les justificaron desde el poder político a través de los distintos boletines oficiales, mientras veían indefensos como desaparecían de la pantalla del móvil, como azucarillos en el café, artículos y entrevistas. Y el mundo siguió dando vueltas alrededor del Sol, las vacaciones en agosto, las olimpiadas cada cuatro años, y como decía uno de los pensadores más influyentes de la época: somos un poco mejores.


martes, 11 de agosto de 2020

Nanorrelato Nº 614. Coronavirus y evolución.

 

¿Veis cómo llevaba razón?, gritó el coronavirus más viejo de toda la división a sus soldados, y responsable de ella con el grado de coronel, que no general, porque era bastante chabacano y muy bocachancla. Os dije que era cuestión de tiempo, de ser resilientes, como dicen ellos. Que ni caso a todos los aplausos que intentaban desmotivarnos. ¡Na! Ni caso. Todo mentira o, para ser justos, verdad temporal, porque al poco, palabras, emociones, juramentos y lo que se os ocurra, se disuelven en el olvido tan rápido como una molécula de glucosa en el plasma. Os repetía una y otra vez el refrán popular, “que más sabe el virus por viejo que por virus”, porque sabía a ciencia cierta que podríamos atacar en una segunda oleada. Os repetí hasta la saciedad que no se quieren unos a otros, que eso del amor que tanto repiten en poemas, canciones y demás, les dura… ¡Na! Y lo peor de todo, y más incomprensible, es que colocan a los más incapaces en los puestos de poder. No me preguntéis el porqué, que ni idea. Y encima se creen, mejor dicho, se apropian del primer puesto en la evolución…jajajajjajajajajajja. Perdón por la risa descontrolada de vuestro coronel.

domingo, 5 de julio de 2020

Nanorrelato Nº 612. Coronavirus y tele-todo.


La nueva situación, tras la pandemia, fue poco a poco asentándose. El teletrabajo, como punta de lanza de esa nueva normalidad, mirado con recelo hasta hacía poco tiempo, fue extendiéndose por todo el mundo laboral. Pero el prefijo griego tele, no sólo se quedó ahí, sino que se unió en matrimonio con otros vocablos que también querían ser muy modernos. Así que al poco se casó con sexo, porque para qué complicarse la vida con flirteos que se podían volver contra uno, con embarazos no deseados o incómodas infecciones, por lo que todo el mundo llevaba la aplicación tele-sexo instalada en el móvil, y se aceptó su uso sin necesidad de dar ningún tipo de explicaciones a nadie, que cabrearse porque le pusieran a uno los cuernos era de la “vieja normalidad”, la cual se quería dejar atrás a marchas forzadas. El amor, fácil objetivo del prefijo, se dividió en tele-ligue, tele-relación y tele-parasiempre, con lo que los hijos y las hijas jamás dejaban la casa de sus padres, porque ¿para qué?, con tener una buena conexión a internet… ¡Qué necesidad!, ante, eso sí, las muecas escondidas de sus progenitores tras la quirúrgica mascarilla, que asimilaban con dificultad estos nuevos tiempos. Claro, también había separaciones, que eran regidas por tele-divorcio, donde se dejaba claro qué y cuantas gigas debían de pasarse al mes para sustento de los hijos, pero que no hacía falta que uno de los ya ex cónyuges se fuese de casa, no, seguían viviendo en el mismo sitio, pero cada uno con su ordenador. Los mendigos se conectaban a las wifis, que la gente piadosa desactivaba la clave por unos minutos, y vagaban por la ciudad con su aplicativo tele-limosna. Hasta los asuntos más complejos como la violencia de tele-género eran gestionadas perfectamente, ya que los jueces eran implacables instalando firewalls para el alejamiento digital sobre la víctima, cuando se daba tal circunstancia.

viernes, 19 de junio de 2020

Nanorrelato Nº 607. Coronavirus y fin.


Todo pasó. Todo fue acabando en tiempo y fecha. La palabra pandemia volvió al lumpen de los términos con sus antiguos compañeros que no son pronunciados prácticamente nunca, y que viven en la máxima indigencia lingüística. Otras como aplauso se recolocaron en su sitio de siempre, enfrente del partido de fútbol televisivo, y nunca más volvieron a los alféizares. Solidaridad y reconocimiento también regresaron a su limbo léxico de donde se las había sacado, lugar inodoro, incoloro e insípido por destacar tres de sus máximas características. Recuerdo perdió de inmediato su recién estrenado, unos meses atrás, carácter social, que parecía duradero, y volvió a ser un concepto tremendamente personal, como siempre había sido, y sobre dónde está…,eso ya depende de la intimidad de cada uno, no se puede por tanto asegurar su significado y posición. Nueva normalidad fue la equis resultante de esa compleja ecuación que se generó en su día y cuyo valor es exactamente el mismo que el de vieja normalidad y que no es otro que: todo atado y bien atado. FIN

miércoles, 17 de junio de 2020

Nanorrelato Nº 606. El magnífico progreso


« ¡Qué maravilla esto de la informática!», musitó nuestro protagonista. « Puedo ser lo que quiera y no como antes, que me era imposible… ¡lo que sufría por no conseguir mi sueño! Ahora sí que soy…lo que me da la gana, lo que me gusta», siguió diciendo en el mismo tono, ese que solo lo oye uno, pero que parece que está vertido por el altavoz más potente. «El que esté en contra del progreso, vamos es que no tiene nombre. A mí esto que no me lo quiten…». Todo era pensado y dicho más o menos con las mismas frases pero en distinto orden, cada vez que mandaba un correo electrónico. «Puedo soplarle al jefe de todo sin parecer un chivato; sólo tengo que ponerle en copia y ya está: normalizado. Y además, si no quiero trabajar pongo “pvi” (Para vuestra información). Esto es una maravilla; puedo vivir de la chivatería y sin dar un palo al agua…porque claro, siempre hay algún desgraciado al otro lado del mail que lo va a hacer ¡Quién puede estar en contra del progreso!

domingo, 14 de junio de 2020

Nanorrelato Nº 605. Coronavirus y la genética


Las investigaciones se multiplicaron como setas dada la gravedad del asunto. Un sinfín de universidades, empresas y demás, se lanzaron con la máxima ansiedad científica a intentar diseñar el mejor test que diese una respuesta rápida y fiable ante el coronavirus y los que pudiesen venir en un futuro, que querían dejar bastante allanado el camino en este sentido. Tanto esfuerzo y dinero puesto en juego dio su fruto, y los genetistas avanzaron una barbaridad. Uno de los grupos de investigación, que he de añadir que siempre hay alguien genial que destaca entre los muy sabios, se dio cuenta de que entre los receptores celulares descubiertos había dos cuya existencia era excluyente, es decir, solo podía haber uno de ellos en cada español, bueno, en sus células, para ser más acertado. Uno de los receptores correspondía a personas de izquierdas y el otro de derechas. Por tanto, toda esa libertad de pensamiento de la que los países democráticos presumen hasta el infinito y más allá, como diría el juguete de aquella película, resultó ser completamente falsa: todo estaba dirigido y sentenciado por la genética. Los libros fueron modificados y donde se hacía referencia a esas “dos Españas” se cambió por “alelos de España”. Así que nada se podía cambiar… ¡Y Machado acertó esto mucho antes de que nadie supiera ni tan siquiera de la existencia de la doble hélice…, vaya genio que era don Antonio!