Un trocito de....

"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Nanorrelato nº 431. Hacer caso

Un día, de pura casualidad, nuestro protagonista se enteró de que el frigorífico también se puede limpiar, mejor dicho: se debe; que la limpieza pirolítica era sólo cosa del horno y que por muy próximos que estuviesen en su exigua cocina, nunca se podría dar tal colaboración; así que se puso manos a la obra y… debajo de una hoja de lechuga estaba él. Recordó con exactitud el día que lo compró. Le encontró más delgado y con un amarillo menos potente. Normal, había estado encerrado en el zulo de las verduras desde…el principio. Al cogerlo le miró, se miraron: la injusticia y la incomprensión llenaron el blanquecino habitáculo. << ¿Por qué? ¿Por qué me compraste y me abandonaste como si fuera un elemento inanimado sin sentimientos?>>, creyó oír nuestro valiente limpiador. Aunque enseguida desechó tal reproche ya que el bisonte pintado en la amarillenta piel de nuestro olvidado cítrico le hizo comprender que sería imposible que hablase en castellano por lo novedoso del idioma, vamos. Pero algo tendría que decirle, no iba a quedar como un ordinario de tres al cuarto. Así que…<<Rosa, rosae>> le dijo en bajito intentando romper el hielo. << ¿Por qué? ¿Por qué no fuiste capaz de apaciguar tu impulso consumista y me dejaste tranquilo en aquella impersonal cesta del Centro Comercial?>> le respondió en un latín casi castellano. Así que, muerto de vergüenza se preparó un gin tonic, a las nueve de la mañana, intentando paliar la injusticia cometida.  Y la lección aprendida le sirvió de mucho el resto de su vida: fue mejor persona desde ese encuentro, ya que entendió que como reza el dicho “ningún enemigo es pequeño”, a nadie se le debe  ignorar por no ser enemigo. Que no sólo hay que “hacer caso” a los malos. Feliz Navidad.  FIN.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Nanorrelato nº 430. Equis igual a....

A lo largo de toda mi existencia, incluidos los sueños como partes inseparables de ella, me consideré una persona singularmente especial. ¡No había ninguna duda! Y en este último instante, cómico y macabro, y... ya sin retroceso terapeútico posible, me doy cuenta de que sólo soy un vulgar suicida. FIN

jueves, 17 de diciembre de 2015

Nanorrelato nº429. ¿La condición humana?

Una vez que asumió que nadie vendría, se relajó. Anduvo unos pasos, alejándose de la gasolinera, y el aire limpio fue eliminando el olor a combustible con lo que pudo empezar a pensar con claridad. Toda su perruna vida había estado esperando algo: o que le pusieran la comida, o que le bajaran a la calle, o que alguien llegara a casa para hacerle unas caricias. Pero todo eso ya se había terminado. Sí. Esta era la última espera. Comenzó a andar y la ilusión llegó de repente al imaginar las aventuras que viviría a partir de entonces. Se fundió con su antiguo amigo recientemente desaparecido y, convirtiéndose en un organismo mitad perro y mitad abuelo, alcanzó el éxtasis libertario: soy yo, por fin. Tiró, al lugar que le corresponde, todas esas promesas y compromisos y sonrisas de color gris marengo. Pero antes de partir quiso mirar al sol y   en su camino tropezó con unos carteles electorales cuyos individuos fotografiados tenían todos los mismos ojos que su…en fin. Leyó algo de promesa o libertad o buen camino. Se descojonó, es más: aulló de risa.   

lunes, 14 de diciembre de 2015

Nanorrelato Nº 428. ¿Refugiado?

Érase un refugiado que intentaba refugiarse en algún refugio que le refugiara, claro está. Los supuestos refugios, que un día había visto en las imágenes de Google escribiendo la palabra refugio, no los encontraba en su larga caminata. Había visto olas como las que Melville describía en “Moby Dick”. Había sentido el hambre que Steinbeck plasmó en “Las uvas de la ira”. Pero nada de refugios. Y un buen día, reventándose una ampolla de uno de sus maltrechos pies pensó <<A lo mejor es que yo no soy un refugiado. Igual me equivoqué. Pero…. ¿Qué es en verdad ser refugiado?>>

lunes, 30 de noviembre de 2015

Nanorrelato nº 427. Dos mitades

Érase una vez un señor que decidió, con sólo la mitad exacta conservada de sus facultades mentales, dos cosas importantísimas a la vez: dejar de fumar y quitarse la vida. <<Perdone señorita, para mí es muy importante que me reciba ese día el médico de tabaquismo. Necesito empezar a dejar de fumar ese día exacto. ¡Tiene que ser ese día! Por favor, hágame caso>> Un hueco repentino en la agenda del neumólogo hizo posible su deseo. Con lo que, después de la consulta, fue a la farmacia a por las medicinas que acababan de recetarle para que le quitasen un poco la ansiedad en su duro proceso. Se tomó su pastilla y… así se encerró en su coche después de conectar el tubo de escape con el habitáculo mediante la manguera que acababa de comprar en la ferretería que (cómodamente) estaba al lado de la farmacia ¡Siempre le había sorprendido esa forma de suicidarse “a la americana”! <<Por fin he conseguido algo importante en mi vida. No todo han sido fracasos>>, fue su último pensamiento…y muy feliz, de hecho. FIN.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Nanorrelato nº 426. Roy

Roy Batty, el replicante de Blade Runner, no murió en el tejado bajo la lluvia. Falso. Sólo se le escapó la paloma, como todo el mundo ha visto. ¿Pero morir?, no. Voy a contaros lo que ocurrió de verdad: Una vez que Rick Deckard abandonó la azotea para irse con la otra replicante por motivos humanos más que evidentes, nuestro rubio amigo tuvo que tragarse su famoso alegato final, que como todos sabéis comienza con “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais…” y termina con “…es hora de morir”. Pues no, no murió, y como digo se tragó sus brillantes palabras y acabó en un trabajo de mierda que apenas le daba para pagarse el terapeuta. Allí, en la consulta, a pesar de los esfuerzos del profesional que tenía en frente, no consiguió superar la sensación de fracaso de haber visto rayos C centellear en la oscuridad y de haber estado muy cerca de la puerta de Tannhäuser, con aguantar ahora a un jefe mediocre e hijoputa durante doce horas por un miserable sueldo, además de que su amada compañera ya no estaba y la soledad del apartamento también influye. En resumen, lo que ocurrió al cabo de un tiempo, como sumatorio de su soledad y sensación de fracaso, es que reaprovechó su alegato anterior y lo redujo a “Es hora de morir…en vida”, y agarró una depresión enorme que le llevó a acabar sus días sentado en un sillón sin moverse prácticamente con la baba colgando. En el último instante, antes de apagarse definitivamente su cuasiperfecto material genético, se dio cuenta de que era más humano de lo que pensaba, y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios…de replicante. Este último pensamiento hizo que muriese tranquilo, eso sí. ¡No todo va a ser negativo! FIN. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Nanorrelato nº 425. Fumando espero, hoy

Consigo llegar al sillón con el mismo esfuerzo que seguramente realizaría un alpinista en coronar el K-2(no lo sé, me lo imagino). Me coloco las gafas nasales correctamente, ya que durante la travesía hasta mi raído destino se habían descentrado y la falta de oxígeno llamaba poderosamente en mi picudo pecho. Me acuerdo de todos los cigarrillos que fumé buscando la paz de su efecto…y me culpo. Me culpo yo, y además en el informe del médico también me culpa él: “Fumador de 40 cigarrillos diarios desde la juventud…” Escribe fumador pero yo sé que quiere decir responsable. Sí, me culpo por haber fumado, y también por haber trabajado en aquella insalubre fundición de plomo desde los catorce años. Me culpo de no haber salido de allí, de no ser valiente…de no haberlo sido nunca. Pero cuando el oxígeno penetra en mis pobres pulmones y me trae un momento de tranquilidad, perdono mi despiste laboral y al médico también. De lo que no consigo indultarme es de no haberla olvidado, y de fumar… esperando, como dice la canción. De eso no. Pero con la tozudez que aporta la cobardía, en cuanto se vaya mi hija, volveré a encender uno que tengo escondido dentro de una caja de medicamentos: para esperarla, hoy.

martes, 10 de noviembre de 2015

Nanorrelato nº 424.El destino

El plateado cohete iba a toda mecha. Sabía servir bien a su piloto, y para ello surcaba el infinito espacio con la misma prisa que él. Ni una sola mirada atrás, ni tan siquiera para contemplar la belleza del sistema solar desde esa distancia. Nada. Aquello era el pasado. Lo que venga será el presente…el presente eterno, que es, sin duda, el mejor futuro. Según iban pasando los años luz, la prisa empezó a amainar. Un bostezo de descanso absorbió de golpe todo el aire de la cabina. Ya no hacía falta ir tan rápido, por lo que puso la turbina al ralentí. Sintió la necesidad de deleitarse con el paisaje y miró por la ventanilla, pero sólo había oscuridad: estaban en medio de la nada; habían salido pero no llegado. Aceleró bruscamente y el motor se partió en dos. Se hizo el silencio. El ordenador le comunicó que ya no había fuerza motriz para llegar al “destino”, y que nunca hay que bajar la guardia ante la desesperación. FIN.


A Ray Bradbury

viernes, 30 de octubre de 2015

Nanorrelato nº 423. ¡En pie, soldado!

Y se presentó el monstruo. Sin avisar. Por detrás, a traición. ¡Como le gusta a él…o a ella! Nada más sentir su presencia se puso en pie. Sin dudar y sin hablarle. No hubo carne trémula por el encuentro. Nada de nada. Al enemigo confianzas y debilidades ninguna. Y le clavó la espada en el pecho, donde no había corazón, claro, que para eso es un monstruo. Suficiente. Él o ella esperaban lágrimas y desesperación, pero no semejante tajo. Le atravesó de lado a lado. Y sin dejarle recobrar su fétido aliento, levantó de nuevo y… ¡Zas! un mandoble certero. Y…siguió adelante. ¡Oh, capitán! ¡Mi capitán!  Te derrotaré. Cabrón o cabrona.

A Rodrigo y su difícil pelea contra el cáncer ¡Éxito!


jueves, 29 de octubre de 2015

Nanorrelato nº 422. Corruto

Érase un político corruto, ya que era tan iletrado que para definirle sobraba la p (de hecho, sería una falta de ortografía ponerla). Se la llevaba muerta de cualquier sitio y cada puesto que alcanzaba, era de mayor relevancia que el anterior. Una noche, cenando con  la familia, pidió más almóndigas, lo que provocó la risa de sus hijos. << ¿De qué os reís, ignorantes? Si está bien dicho. No se qué… Organismo lo permite. ¡Siempre os tengo que repetir… que sólo hay que esperar a que las instituciones hagan legal lo ilegal!>> Y terminó la frase tirándose  un pedo enorme.

viernes, 23 de octubre de 2015

Nanorrelato nº 421. El adivino

Érase un buen adivino. Ante él se presentó nuestro protagonista. Y…le preguntó sin miedo. Y…le contesto francamente, con cierto temor eso sí. A partir de ese momento, intentó desesperadamente alterar lo que el magnífico agorero adelantó. Hasta que cayó rendido de cansancio e hizo lo que le habían revelado: se quitó la vida. Y el adivino continuó siendo lo que era, un adivino, pero en una mudanza se rajó, y por significar dicho acto mala suerte para siete años, acabó en la basura, que es el sitio donde tarde o temprano acaban esos videntes.

martes, 20 de octubre de 2015

Nanorrelato nº 420. El camino bueno

Había una vez dos caminos que corrían superpuestos. Se habían encontrado en un cruce y decidieron, en su día, seguir no ya unidos, sino exactamente juntos. La felicidad lo inundaba todo: las piedras, los charcos, los carteles indicadores, incluso si alguna fruta caía desde algún árbol cercano y rodando acababa en ellos, se endulzaba por ósmosis de la dicha que corría. Una mañana, temprano, se encontraron que había hombres y máquinas trabajando justo después de una curva. Dichos humanos premiaron a uno de ellos, que siguió. El otro se quedó un tiempo esperando la ayuda de su “eterno compañero”, pero…ya no era un camino, sino una autopista con problemas y preocupaciones de una gran vía, con vehículos que circulaban a altísima velocidad, zonas de descanso, gasolineras cada cincuenta kilómetros…etc, y por tanto, ya no podía hacer nada por él. El chiquitín, una vez asumido su (digamos) destino, siguió su viaje hacia la montaña, dando servicio a pequeños carruajes y transeúntes casuales. Lo curioso es que ambos fueron felices, dentro de lo dichoso que se puede ser siendo  autopista o vereda, claro está. He de añadir que el camino pequeño, de vez en cuando, se pregunta si su antiguo compañero no fue siempre una autopista, aunque prefiere pensar que no y recordarle como un… sendero bueno. FIN.  

domingo, 18 de octubre de 2015

Nanorrelato nº 419. Me siento solo

<<Me siento muy solo>> le dijo Dios al terapeuta, arqueando éste la ceja izquierda debido a la sorpresa producida por tratarse de quien venía semejante afirmación.
 <<¿Solo? ¿Siendo… Dios? >>Ahora el que arqueó su blanca ceja al oír la pregunta fue la Deidad.
<<¿Y eso que tiene que ver? ¿Cómo es posible que después de tantos años y de haberme adorado de tantas formas no tengáis claro QUÉ es un Dios?>>
<<Yo sólo soy un psiquiatra que… está empezando poco a poco, que intenta sacar su consulta adelante>>
<<¡Ya estamos hablando de uno!>> le respondió Dios moviendo su mano circularmente.
<<Es que aquí, se viene a hablar de uno. Recuerde señor que esto es una consulta>>
<<¡Todo el planeta es una consulta, pues! Todo el mundo habla sólo de uno mismo>>
<<Con todos mis respetos…también allá arriba se habla de uno mismo, por lo que oigo>> Esta vez el terapeuta guiñó un ojo mientras apuntaba con su dedo índice al techo de la consulta.
<<Cuando decía hace un ratito que me sentía solo, me refería a vosotros. No estaba hablando de mí. Estaba proyectándome sobre mi…creación. Sois vosotros los que os sentís solos. Bueno: me voy ya. Es la hora y no quiero robarle el tiempo al siguiente humano que con toda seguridad viene a hablar de él, porque creerá que está solo>>
<<Hasta mañana pues, Demiurgo>>

(<<Que enfermo más difícil…..>> susurró el psiquiatra)
(<<Tengo que variar la estrategia de la terapia. No avanzo>> susurró dios)



Dedicado a Félix de Azúa por su magnífica novela “Génesis”

jueves, 15 de octubre de 2015

Nanorrelato nº 418. El último paramecio

Érase una vez un paramecio que estaba solo. Vamos, se dio cuenta porque ya nadie rozaba sus cilios. Era la primera vez desde….muchos millones de años, que no tenía ningún contacto con otro ser, así que fue a buscar la respuesta. Chocó contra un mamífero, al cual reconoció perfectamente a pesar de su tremendo cambio evolutivo. Le preguntó que porqué le habían dejado solo, él y otros. Que qué pasaba, si estaban molestos por algo que había hecho y cosas así. Nuestro primate evolucionado a humano le respondió que tenía cosas más importantes que hacer que realizar anticuados intercambios osmóticos. Vamos, que ya no le interesaba. Que había sido muy majo pero que…adiós. Nuestro amigo unicelular se entristeció. Y nada más. Siguió solo. Un paramecio, sólo…y solo. Ah, se me olvidaba: Nunca más se dividió. No quería que sus “iguales”, resultantes de la bipartición, sufrieran de soledad. Era un paramecio muy responsable. El último paramecio.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Nanorrelato nº 417. Enfermo

Érase un posible enfermo mental (a pesar de ser el narrador omnisciente, yo tampoco lo sé con seguridad). El creía que estaba malo, pero no lo sabía a ciencia cierta, y eso le angustiaba en demasía. Buscaba una respuesta, que enseguida obtenía al contestarse que estaba enfermo…pero no le valía. Lo planteaba al revés, es decir, como estoy enfermo me hago estas preguntas, pero tampoco la inversión de cuestión cambiaba en algo el resultado. Hasta que un día… << ¿y si no estoy enfermo?>> Esta vez sí, la respuesta le valió ¡Ya lo creo!  Y la angustia fue sustituida por el pánico, el cual le acompañó el resto de su vida… corta, por cierto.



Al genial pintor Edvar Munch

jueves, 8 de octubre de 2015

Nanorrelato nº 416. ¡Cuidado con ser útil!

Érase un christmas dejado encima de una estantería, olvidado allí desde hacía muchas navidades. Los e-mails, wasabs y mensajes de face, que viajaban por el éter camino del móvil, se reían de él, de su obsoleto mensaje y estática figura. De hecho, nada más llegar al teléfono, le enviaban una carcajada en modo de pitido o campanilla, que es como ellos muestran su desprecio, sobre todo los wasabs, que son los más maleducados y abyectos. Pero nuestro christmas no les hacía caso y, a pesar del tiempo transcurrido, exhibía con orgullo el trineo dorado que llevaba pintado en su cubierta, creyendo además de vital importancia y rabiosa actualidad el mensaje manuscrito en su interior. Un día se oyó un estruendo, como un golpe seco. Miró con disimulo y vio como el teléfono móvil estaba desguazado en el suelo. Nuestro amigo pensó, de inmediato, en la muerte horrible que acababan de tener todos aquellos que tanto se habían reído de él. De pronto, sintió un dolor horrible en su cintura.
<< Eso, calza la mesita con esa tarjeta navideña que… llevaba lustros ahí. Si lo hubieses hecho antes, no me habría quedado sin móvil >>

viernes, 2 de octubre de 2015

Nanorrelato nº 415. Maldito color azul

Lo encendió y apagó casi a la vez. Pasó un rato e hizo lo mismo, aunque tardó un poco más en apretar el botón de desconexión. Transcurrió otro ratito, más corto que el anteriormente referido, y encendió…y ya no lo apagó. Llegó hasta la pantalla del pajarito azul y en un alarde de valentía activó el chat. Miró, puso a trabajar sus dedos y escribió. En cuanto la frase fue enviada al mundo del éter sintió un descanso terapéutico << Me va a oír. Se va a enterar. Ya verás, se va a caer de culo>>. Pero esa pequeña batalla supuestamente ganada enmierdó más su mente. Claro, no había contestación y… peor: las marquitas de recibido no se teñían de azul, el color del amor en estos tiempos modernos. << No lo lee ¡No le interesa! >> El pajarito no siempre trae buenas noticias. A veces, no abre el pico para decir: pío, pío. Tu “pío, pío”, quiero decir.” FIN.

martes, 29 de septiembre de 2015

Nanorrelato nº 414. Ser tonto

Érase una vez un hombre que perdió el tiempo, su tiempo quiero decir. Hizo muchísimas cosas, muchísimas. Pero perdió su tiempo. Y ya se sabe: el tiempo es lineal, por mucho que se empeñen los físicos teóricos de que podría ser de otra forma. Es decir, que según va transcurriendo… pues eso, que tienes que ir como “guardándolo”, porque si no, lo pierdes. Y pierdes el tuyo, no el de los demás, que a veces se confunde con el que es propio. Y ya no lo encuentras, ya que en algún momento de esa linealidad lo tiraste o se te cayó. Igual da. El resultado es el mismo. Lo único que puede aminorar la desesperación que produce tal pérdida es ser tonto, que a veces vale para mucho. Para esto, por ejemplo. Pero nuestro protagonista no lo es. Mala suerte.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Nanorrelato nº 413. Mens sana in corpore sano

Érase una vez un señor que tomaba dos naranjas diarias para beneficiarse del efecto antioxidante de la vitamina C. Cinco nueces a media mañana, mantenían niveles elevados del llamado coloquialmente “colesterol bueno”. A media tarde andaba treinta minutos, tres veces en semana, para aumentar su salud cardiovascular. Las carnes rojas estaban prácticamente desechadas de su dieta, para evitar el efecto nocivo de todos los metabolitos que llevan y aportan. También dos litros de agua eran consumidos diariamente, para mantener correcta su función renal. Un día, se quitó la vida. Y gracias a su fortaleza derivada de tan saludable alimentación, la agonía fue lo más larga posible. 

martes, 22 de septiembre de 2015

Nanorrelato nº 412. Suerte

Estaba solo. Le dejaron aparcado todos, sus amigos y enemigos, sus conocidos y desconocidos, sus amantes y esposas, sus hijos e hijas; vamos: todos. Miró en derredor buscando la paz de la nada. Sonrió. Y por primera vez fue libre, y el olor de la gasolinera, o del geriátrico, o del pisito sito en la cuarta planta sin ascensor, o de la impersonal habitación del hospital, o del sillón esquinado en el cuarto de estar, le parecieron la fragancia más maravillosa. Y  prometió echar a andar. Y comenzó su vida. Suerte abuelo, o perro, o gato, o quien seas. Suerte.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Nanorrelato nº 411. Día D, hora H

El odio, penetró. Ni profundo ni superficial. Se situó en la distancia exacta para que sacarlo fuese imposible y digerirlo, también. Y desde esa posición privilegiada comenzó a dominar hígado, páncreas, estómago….y corazón, cuyos latidos fueron sustituidos por golpes de tambor de oficial de galeras. Y cuando llegó al cerebro, sentimientos, recuerdos y poemas memorizados, fueron borrados de inmediato, y sustituidos por gráficas de rendimiento. Al llegar a las manos, lo escribió todo en su curriculum vitae, en el apartado de aptitudes directivas <<Ahora, a esperar que me contraten. ¡No todos valen para mandar!>>

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Nanorrelato nº 410. Adiós

<< ¿Qué… estoy haciendo?>> Se preguntó el patito feo antes de frenar en seco, bueno en mojado, ya que estaba en medio del lago. Las ondas producidas por el frenazo desconcertaron al cisne que llevaba al lado.
<< ¿Qué haces?>> le soltó rápidamente el precioso cisne hembra que nadaba justo delante de él. << ¿Por qué paras así? ¿No ves que tienes que seguirme? Tenemos que nadar en medio del lago para que nuestra belleza sea contemplada por todos. Somos cisnes >>
<<No. Me voy a la orilla a que me tiren pan. Tengo que dejar de ser “patito feo”, es decir, cisne. Yo no soy ninguna de las dos cosas. Soy un pato. De todas formas: gracias, preciosa >> Y con un sonoro ósculo seguido de un cuá muy sincero, se despidió nuestro ánade protagonista.
FIN

jueves, 3 de septiembre de 2015

Nanorrelato nº 409. El extraterrestre...terrestre

Sentado en el borde de aquel acantilado de veinte kilómetros de profundidad, mientras las bacterias del tamaño de un roedor terrestre le cosquilleaban la espalda, pensó en lo absolutamente diferente que le pareció en su día este mundo respecto del suyo, ya que una vez consumida la alegría por el viaje, una vez metabolizada la ilusión que provoca lo desconocido, apareció…eso que creía que había dejado para siempre allá, en las antípodas del universo conocido. Y se preguntó, desesperado: en que lugar del cohete había viajado la tristeza, a modo de polizón.


A Ray Bradbury

jueves, 16 de julio de 2015

Nanorrelato nº 408. El pájaro

Y el pájaro azul de Bukowski, una vez asumida la muerte de su amo, fue a posarse en el alféizar de otro corazón, buscando otra jaula ósea en la que le tiraran whisky y humo de cigarrillos. Pero sólo le caían pavo desgrasado y agua con gas. << ¡Vaya mierda de autolisis! ¡Cómo te echo de menos, amigo!>>

viernes, 10 de julio de 2015

Nanorrelato nº 407. La responsabilidad

El Mundo no es redondo, ni cuadrado. No. Tampoco está achatado por los polos, ni tiene desiertos, ni valles, ni altas montañas…ni bajas tampoco, obviamente. El Mundo es una estructura vacía, que hay que llenarla de todo lo anterior. Y quien tenga la responsabilidad de hacerlo, que consiga que los valles sean verdes, y las montañas majestuosas, y que los desiertos atrapen con su magia al visitante. Al que le haya caído semejante tarea, que la mediocridad no ate sus manos ni congele su corazón. Suerte.

miércoles, 3 de junio de 2015

Nanorrelato nº 406. Muy difícil

Fue por el pasillo rojo: ¡zas!, calambrazo. Deshizo sus pasos cojeando y…volvió al pasillo verde: ¡bien!, comida. Pero una vez ahíta volvió al pasillo rojo y… ¡zas y zas!,  dos calambrazos. Retomó de nuevo el camino verde, esta vez cojeando por el doble castigo y volvió a encontrarse con el alimento, del  que apenas tomó un par de bocados por la cercana ingesta anterior. Volvió al pasillo rojo y ¡Zas, zas y zas! Vuelta al verde, esta vez arrastrándose ya que la triple descarga había paralizado prácticamente sus extremidades traseras. Retomó el camino hacia el otro corredor, pero no llegó a él ya que  dio media vuelta a escasos centímetros y ¡zas, zas, zas y zas! Cayó fulminada.
<<Conclusión farmacológica del experimento X: El fármaco en estudio no es capaz de eliminar las tendencias suicidas si estas son reales. Punto>>

miércoles, 29 de abril de 2015

Nanorrelato nº 405. Olimpiada

El mar golpeaba suavemente sus tobillos y duramente su corazón. El paseo, que supuestamente iba a ser terapéutico, se convirtió en un vía crucis irresistible. En cada paso, la sensación de caricia marina sobre su piel contrastaba con el puñetazo que los recuerdos atizaban a su miocardio. De pronto, el mar se retiró de golpe y una enorme ola surgió en el horizonte: un tsunami. Cogió a un chiquillo en volandas, que andaba haciendo un castillo de arena, y como si fuese un atleta cuyo corazón estuviese especialmente entrenado para el ejercicio más extremo corrió y corrió evitando que la ola asesina los alcanzase. << ¡De algo nos ha servido mi entrenamiento, chavalín!>>
Óleo sobre lienzo (65 x 43)

miércoles, 15 de abril de 2015

Nanorrelato nº 404. Artrosis

Nunca consiguió visualizar mentalmente lo que más había temido en toda su vida, aquello que con sólo pronunciarlo era suficiente para derramar una capa de sudor helado sobre su espalda. Y un día apareció, y se le mostró en forma de dedos agarrotados y dolorosos. Sí; llegó en forma de imaginaria artrosis a sus, hasta entonces, hábiles manos de relojero, o de alfarero, o de pescador, o de médico, o de bioquímico. Porque era las cinco…y muchas más. Él era él y todos aquellos que, según el mercado o vaya usted a saber quién, les habían traicionado conque  ya “no servían” para trabajar. Miró sus manos que aunque no les pasaba nada como ya he dicho, necesitaba tenerlas agarrotadas, para justificar burdamente que se pasaba todo el día sentado en su sillita sin hacer nada. Porque la traición tiene ese poder, y aparece en la forma que considera: es independiente y no consulta a nadie.  

martes, 14 de abril de 2015

Nanorrelato nº 403. YO y YO

<<Es mejor que yo. Sin duda. Lo veo en las caras de todos durante las reuniones. Cómo escuchan lo que…pero que digo, me ha envenenando la cabeza. Seguro que a la Gerente le ha hecho lo mismo, una especie de vudú. Tengo que tener mucho cuidado ¡En que momento he podido pensar una cosa así! Si la mejor soy yo. Lo que quiere es mi puesto. No soporta que sea su jefa. Debería de aceptar la realidad: su mediocridad y que YO soy brillante. Las dos cosas a la vez. YO sí que sé estar en mi sitio, y eso las personas que me rodean se dan cuenta, de cómo estoy a la altura y me entrego en cualquier situación, de lo magnífica que soy. No soporta que esté siempre donde debo de estar>>
- La verdad… es que hoy daba la impresión de que no estabas aquí. Para eso no nos metemos en la cama.
- ¿Tú también?
- ¿Yo también, qué?

viernes, 10 de abril de 2015

Nanorrelato nº 402. La otra metamorfosis

Y…un horripilante insecto amaneció convertido en un humano, que, aunque parezca mentira, lo que peor llevaba era su nuevo nombre: Gregorio.  << ¿Qué coño es Gregorio? Me gustaba más “cuidadoquetepica” o “queascodebicho”>> Él continuó haciendo pelotas de mierda y almacenándolas en su casa. De hecho, siguió con dicha actividad al poco de producirse la mutación para que su autoestima no se viese mermada. << ¡Faltaría más!>>. Aunque la verdadera sorpresa fue cuando se dio cuenta de que había muchísimos humanos haciendo lo mismo, acumulando desechos recogidos en el basurero. <<Así que tampoco es tan importante  mi aspecto, pero Gregorio…>>


martes, 3 de marzo de 2015

Nanorrelato nº401. Preparados

La sala de reuniones le parecía muy grande aunque acorde a su categoría, claro está. Siempre entraba en ella diez minutos antes de que empezase la reunión. Le gustaba ver, en solitario, las paredes en las que un poco más tarde sus palabras rebotarían raudas hacia sus “escuchantes”, superando si cabe la velocidad del sonido, ya que eran suyas, del ¡más importante! Una vez que todo el mundo estaba sentado, un pensamiento mitad y mitad desprecio y regocijo, recorría su bóveda craneal << Estos imbéciles, que se creen muy listos, muy preparados… seguro que piensan que soy un mediocre por cómo he llegado hasta aquí. ¡Panda de pringaos! Jamás estaréis en mí puesto por eso mismo: por estar preparados. >>

miércoles, 25 de febrero de 2015

Nanorrelato nº400. El himenóptero distinto

Érase una vez un insecto volador que se encontraba psicológicamente muy mal. Estaba muy deprimido porque no sabía qué hacer con casi todo en su vida. La globalización había llegado a la colmena y por ello sus nuevos directores, que no querían insectos especiales como él, le habían apartado de toda tarea. Un día volando sin ningún destino concreto leyó en una hoja de periódico, que algún humano había utilizado para limpiarse el culo, un anuncio que prometía “solución rápida psicológica ante los problemas de la vida”. Fue volando esperanzadamente a la dirección que ponía, que por suerte no había sido ocultada por materia orgánica. Entró por la ventana sin mover muy rápido sus alas para evitar ser descubierto y se posó en la nuca del terapeuta para así escuchar los consejos que en ese instante estaba vertiendo sobre un paciente tumbado en un diván. ¡ZAS!

domingo, 22 de febrero de 2015

Nanorrelato nº399. El síndrome de Blancanieves

Érase una vez una “mujer” que tuvo la mala suerte de poseer un espejo que siempre le decía la verdad y, como a la bruja del cuento, fuente de sufrimiento eterna era. En ella la desazón era mucho peor, ya que en nada destacaba, por lo que la respuesta a cualquier pregunta siempre era la misma: no. Pero la vida, que a veces se apiada de las personas equivocadas, le dio un golpe de suerte y de ella nació una bella, buena e inteligente hija, para que los triunfos de su primogénita paliaran totalmente el dolor sufrido por sus constantes fracasos. Pero no, la fue moldeando con engaños emponzoñados  para que fracasara en todo y de esa forma obtener su deseado “sí” << ¿Soy mejor que mi hija? >>

viernes, 20 de febrero de 2015

Nanorrelato nº 388. El jardín y la primavera

Érase una vez un par de semillas que volaron juntas arrastradas por el viento. Durante su arduo viaje, repleto de peligros que fueron sorteando porque eran dos semillas muy tenaces, apareció una gran amistad que, con el tiempo, se transformó en un tórrido romance para evolucionar a un sólido amor ya que tuvieron la gran suerte de caer muy cerca y así llevar a término todos esos planes maravillosos que imaginaron durante el vuelo. Con el tiempo dos árboles magníficos salieron de ambas simientes cuyas ramas, repletas de hojas, entrelazaban durante las primaveras. Pero…eran de dos especies distintas y uno de ellos creció más que el otro, por lo que cuando llegaba la nueva primavera el más alto tenía que agacharse para abrazar a su amante. Y como la condición arbórea es parecida a la condición humana, se cansó del esfuerzo y una primavera dejó de agacharse. La verdad es que era un árbol altísimo y precioso; tan era así que el dueño del jardín lo arrancó y se lo vendió a un señor muy rico que lo quería en su palacio. El árbol pequeño se sintió muy mal cuando le vio partir, a pesar de que no le abrazase desde hacía varias primaveras, ya que sentía la misma intensidad amorosa que cuando eran muy felices juntos. Pero el otro no: se marchó altivo por estar llamado a grandes empresas y olvidó por completo al diminuto compañero. Pasó mucho tiempo y el más pequeño siguió en el jardín, que convertido en parque público, acumuló corazones de adolescentes enamorados que le cosquilleaban el tronco y decenas de nidos de ruidosos pajarillos y…olvidó a su antiguo compañero, rehaciendo su vida con un simpático arbusto que desde que germinó se había fijado en él. El  otro está en un cementerio, solo,  rodeado de amargados cipreses ya que su importantísimo dueño, al morir, quiso que le acompañase en su eterno descanso. FIN.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Nanorrelato nº 287. Soy un artista

Érase una vez un músico que iba todas las semanas al dentista. Tenía la boca perfecta. Llegaba con mucha antelación, daba los buenos días a la persona que le recibía y se sentaba pacientemente en la sala de espera como mirando hacia el infinito. El odontólogo no le hacía prácticamente nada la mayoría de las veces y le reiteraba que no era necesaria esa elevada frecuentación. Pero él no hacía caso y continuaba con sus visitas. Un día, entró en la sala de espera con cara de pocos amigos. La recepcionista, dada la extrema amabilidad de las decenas de veces en las que se había personado, le preguntó extrañada que qué ocurría y que si necesitaba que le pasase antes de la hora reservada. Él le preguntó, en un tono muy grosero, que por qué habían cambiado la música que habitualmente ponían, contestándole ella que había sustituido el viejo cd por otro más actual. <<Pero es que en el anterior había una maravillosa melodía que compuse yo. A eso venía, al único sitio del mundo donde todavía… ¡admiraban mi arte!>>  Dando un portazo marchó entre aspavientos y nunca más le volvieron a ver por allí.

jueves, 22 de enero de 2015

Poema 3. Las uvas de la ira

Exclamar en silencio
no sorprenderte ante nada
ni bueno ni malo
como un monigote
un barquito de papel que lleva en sus tripas
algún apunte baladí
quizá un encargo: patatas, tomates y leche desnatada
¿Eso es lo que soy?
La respuesta surge
al quitar los signos de interrogación

A los que valen mucho 
y están atrapados por los tiempos que corren.

martes, 20 de enero de 2015

Nanorrelato nº 286. Claroscuro

Érase una vez un pintor de brocha gorda que soñaba con Velázquez. Tan fuertes y repetitivas eran sus fantasías que se puso a estudiar pintura, formalmente. Y haciendo el mayor de los esfuerzos después de doce horas de jornada laboral, iba a su escuela nocturna a realizar el trueque: robar descanso al pintor de gotelé para dar conocimientos al admirador del genio sevillano. Y… lo consiguió: terminó sus estudios. Érase una vez un pintor de brocha gorda que sabía a la perfección la técnica de Velázquez. FIN.

miércoles, 14 de enero de 2015

Nanorrelato nº 285. Grande, sonoro y humillante.

Un día él le dio un tortazo. Sí: grande, sonoro y humillante. Ella le perdonó. Escuchó pacientemente todas sus explicaciones y…le perdonó. El perdón estaba compuesto de amor, equivocación, tres hijos pequeños y una pizca de cobardía, y todo volvió a la normalidad, ya que aquello no se repitió. Incluso…se medio olvidó. Pero un día él se lanzó por la ventana, dejando escrito en una nota: Yo no me he tirado. Lo juro. Mi alma me ha dado un tortazo y he perdido el equilibrio. FIN.

jueves, 8 de enero de 2015

Poema 2. Los mediocres

Los mediocres se jalean
entre ellos, eso sí
y con el tiempo
se lo creen

Creen que ya no son mediocres
y celebran este hecho
jaleándose de nuevo
montando fiestas y bailes de príncipes (gracias Kundera)
engullendo canapés de cola de bogavante
y  vuelven a jalearse
porque han dejado de ser mediocres

Y como si de un aniversario se tratara
 lo hacen de nuevo,
 ya regularmente.

Y la enfermedad, la injusticia, el desaliento, la pobreza, el hambre, la sed y… el suicidio,
avanzan y avanzan
sobre un campo de batalla alfombrado de muertos inocentes,
decorado con implantes dentales y farlopa.

miércoles, 7 de enero de 2015

Poema 1. Amor

Si no me quedan fuerzas
acudo a tus ojos
y allí las encuentro
se habían escondido
dándome un susto
y se ríen

Las recojo y las hago mías
aunque sé que son tuyas
que me las ofreces sin darte importancia
aunque fueran las últimas
como me otorgas todo


Amor, creo que a esto llaman


7-Obra pictórica: Reflejos de Chiloé

Nanorrelato: Libre


Súbase, señora. No se preocupe, no pienso cobrarle nada. Es un honor llevarla en mi taxi. ¿Sabe una cosa? Todos los días paso por delante de usted con la ilusión de que se montase. Y me he dicho: de hoy no pasa, hoy le doy un paseo…para que la vean todos. Sí. Gracias por subirse a mi taxi.
        Autor: Mauro Anselmo Olivos Castillo
        Obra: Perspectiva patrimonial? 2. Iglesia de Castro
País: Chile
Categoría: Pintura
Soporte: Lienzo
Técnica: Óleo
Temática: Paisaje
Medidas: 60 x 40 cm
En Artelista desde: 19 de Octubre de 2014
Etiquetas: patrimonio, chiloe, iglesia
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