Esta es la historia de una persona que
combatía la inmoralidad, que no es pelear contra el mal, no: es ir más allá. Cada
vez el purulento estado ocupaba más espacio, ya que había muchas personas que
estaban en contra del mal…, pero en silencio, que es lo mismo que estar a
favor; mejor, diría yo. Pero ella no se daba por vencida, porque ese es el estado
preferido del mal: la rendición. Y ahí la tenemos, en el reducido volumen que
podía defender, como sacando cubos de agua de una pequeña barquita superada por
el oleaje, sin perder “la postura”, con la barbilla alta y desafiante. Claro…,aunque
pequeño espacio, mayor deseo del mal. Pero no. Hace poco he pasado por allí y
ahí seguía, cabeza alta y: cubo va, cubo viene.
Un trocito de....
"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner
miércoles, 17 de agosto de 2022
Nanorrelato Nº667. Cubo va, cubo viene
viernes, 22 de enero de 2021
Nanorrelato Nº 635. La quinta ola
Y en la quinta ola, los
mismos gobernantes que estuvieron en las cuatro anteriores, se quedaron sin
culpables a quién responsabilizar de esa nueva dosis de muerte y destrucción,
ya que después de cuatro excusas consecutivas se agotaron los candidatos para ello.
Esta, por tanto, prometía ser la mejor de todas, de todas las eufemísticamente
llamadas “olas”, ya que no había ninguna noticia relevante en lo que a
crispación política respecta, y como ya estaba normalizada la visita de la de
la guadaña por las otras cuatro anteriores, pues sólo ocurría eso: muerte y
destrucción…, pero sin pelea, repito. Pero un viajero que consiguió ir y venir
del futuro, dijo en televisión que habría una sexta, y que él se había
contagiado allí porque técnicamente no puede utilizar mascarilla en la máquina
del tiempo. Así que se juntó la cuarta con la sexta, sin haber terminado la
quinta. El viajero murió en directo, ya que hacía varias olas que no quedaba ni
un solo sitio en ninguna UCI…, y fue muy comentado porque esos mismos gobernantes,
los de las cuatro anteriores y la sexta futura (suponemos), dijeron que la
culpa era del mal diseño de las máquinas del tiempo. Y vuelta a empezar.
jueves, 10 de diciembre de 2020
Nanorrelato Nº 631. Los Gestores
Y la civilización, tal y
como la conocíamos a principios del siglo XXI, se transformó para mal y
desapareció en muy poco tiempo. La causa de dicha extinción no vino, como
seguramente el amable lector habrá adelantado, de las malvadas máquinas que
adquirieron conciencia como aseguraban muchos libros y películas de ciencia
ficción, ni de una terrible y definitiva epidemia como auguraban algunos
científicos pesimistas, ni de la guerra termonuclear tan manida en infinidad
de textos. No; vino del propio ser humano que, sin darse apenas cuenta, hizo
implosionar su propia existencia. ¿Cómo? Pues muy sencillo: todo el mundo dejó
de ser útil. Cada vez existían más “Gestores”, que no eran otra cosa que un
eufemismo de “No tengo ni puta idea de nada”. Según se iba acercando la
inevitable extinción el número de
Gestores fue in crescendo, creando
cada vez más Gestores contra la extinción, Gestores de los gestores contra la
extinción, y Gestores de los gestores de los gestores contra la extinción. Ni
al final, ni en el último instante ese que dicen que toda tu vida pasa en un
segundo, fueron conscientes de la verdadera causa de su aniquilación, y el
último Gestor murió dejando a medias el nombramiento de un Gestor del gestor
del gestor del gestor contra la extinción. FIN.
domingo, 25 de octubre de 2020
Nanorrelato Nº 630. El epidemiólogo
Se adueñó del sueño el mismísimo Groucho
Marx, su ídolo de juventud. He de añadir, mientras nuestro protagonista duerme,
que se había visto y revisto todas sus películas infinitas veces. Pues lo
dicho, se le “apareció” Groucho y le dijo mientras se movía de un sitio a otro
con grandes pasos y agitando el puro: “Hijo mío, eres un desastre. A nadie se
le ocurre hacerse médico epidemiólogo. Nadie te escuchará jamás…como a mí”
martes, 29 de septiembre de 2020
Nanorrelato Nº 629. El directivo
Estimados alumnos: la
clase de hoy es la más importante de toda la carrera ya que os voy a enseñar a diferenciar, de
forma rápida y segura , un “directivo” de un “Directivo”. Ya, ya sé que parece
estúpido, pero me vais a entender seguro. Eso sí, la decisión es vuestra.
Apuntad y memorizad; cuando un jefe os hable y en la misma frase aparezcan los
términos: disruptivo, paradigma, transversal, transparencia y liderazgo ….salid
corriendo, ya que no tenéis, profesionalmente hablando, ninguna oportunidad.
Recordad esto siempre.
lunes, 28 de septiembre de 2020
Nanorrelato Nº 628. Distopía terapéutica
Escribía
distinto; no por placer, sino por necesidad, necesidad terapéutica. El
tratamiento se lo había pautado su propio subconsciente ante las barbaridades
que el consciente le hacía llegar a través de sus distintos sentidos, canales
osmóticos a la televisión, a internet... Era tal el asco que le producía todo lo
que estaba ocurriendo en tiempo real, que escribía y escribía y escribía
compulsivamente futuros aceptables, donde los seres humanos se comportaban …,
digamos bien, donde había cabida para el honor, la lealtad y la profesionalidad.
Pero por desgracia esos futuros eran distópicos, antagónicamente distanciados
de lo que iba ocurriendo en realidad. Y escribía y escribía y escribía…
miércoles, 23 de septiembre de 2020
Nanorrelato Nº 627. ¿Eres antisistema?
Muy buenos días a todos. Como recién nombrado responsable de todos los Máster en Neurocirugía de la nación, déjenme que les diga unas palabras respecto al que están ustedes a punto de comenzar, antes de entrar en la materia que a mí me compete….
«Psst, oye»
«Dime»
«Este señor no
es médico y mucho menos neurocirujano. Es de mi pueblo y le conozco.»
«Este señor,
como tú dices de forma un poco despectiva, empezó con 18 años, repito:18 años,
a trabajar para su partido y a base de muchísimo esfuerzo, ¡muchísimo!,
consiguió ascender en él. Yo creo que ya se ha ganado con creces su nuevo
puesto, ¿no? Además, él no va a operar ningún cerebro, como nosotros, sino que
nos va a decir cómo se hace de forma más correcta. ¿Tú que eres, un
antisistema? Te ruego, por favor, que no me comprometas más; que yo sí creo en
este sistema y quiero ascender en mi trabajo, que para eso he estudiado. Gracias»
domingo, 6 de septiembre de 2020
Nanorrelato Nº 623. La magia de estos tiempos
Y el brillante recién
licenciado en periodismo, en un alarde de valentía posiblemente justificada en
parte por su juventud, en parte por su inexperiencia vital, y en otra parte por
las inflexibles enseñanzas éticas de sus progenitores, dijo: pero todo esto
que vamos a publicar es mentira. Y abracadabra, se hizo la magia de estos
tiempos: desaparece una carrera de periodismo y aparece otra de reponedor en un
centro comercial.
martes, 1 de septiembre de 2020
Nanorrelato Nº 621.La humanidad, perdida.
- Estás muy callado,
Dextro.
- Porque me inunda una
tristeza extrema al ver lo que hacen esos seres de ese planeta azul tan
precioso, Levo.
- Somos funcionarios,
Dextro. A lo nuestro. Venimos con el platillo, examinamos sin interferir y
enviamos informes, que es lo que nuestros jefes esperan de nosotros.
- A eso me refiero, Levo.
Justo a eso. Me lo has puesto a huevo. Eso exactamente es lo que hacen los
seres de ese planeta una y otra vez. Sólo cumplen órdenes sin sopesar nada. Y
así les ocurre lo que les ocurre. En el fondo han perdido una cosa
importantísima, y no lo saben.
- ¿El qué?
- Ya no son humanos. Eso es
justamente lo que adquirieron cuando bajaron del árbol, lo que les impulsó a ponerse
a dos patas y echarse a andar: la humanidad, que es indivisible con decidir libremente;
pero por lo visto en algún momento de su evolución la han perdido y están
evolucionando a ordenadores. ¿No lo ves? Hacen lo mismo. Un ordenador siempre
da la respuesta más segura, que es siempre la más cobarde, la menos libre….
- Como acojonas, Dextro.
jueves, 27 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 620. Coronavirus y negocio
- Y digo yo, Dextro, que a quién le habrás pisado los tres
dedos gordos del pie central, en la Dirección General, para que nos vuelvan a
mandar de misión a esta mierda de planeta.
- Ya sabes, Levo, que soy un bocachancla. La computadora
sigue diciendo barbaridades de esta especie. Yo creo que se va a cansar y se va
a reiniciar ella misma, que aunque sea una máquina, estas cosas duelen.
- Pues guarda bien ese informe que he oído que se han
filtrado los anteriores y que ya se está vendiendo, a buen precio y subiendo,
la superficie del azulado planeta.
- ¿Vendiendo? ¿Para qué?
- Jopé Dextro, con lo listo que eres para algunas cosas….
Para que va a ser, pues para venir de vacaciones. ¿Has visto las playas que
tienen?
- Pero, ¿Van a venir y convivir con estos deleznables
habitantes?
- Dextro: La computadora central, gracias a nuestros
informes, ha cuantificado los niveles de cobardía, sumisión, mentira, deshonor,
traición y mediocridad, los ha metido en un algoritmo y: ¡que van a desaparecer! Eso es lo que se ha
filtrado a las inmobiliarias de nuestra galaxia.
- O sea, que nosotros soportamos esta barbaridad como
funcionarios sin protestar, para el bien común, y otros hacen negocio…..igual
ese es el principio de nuestra desaparición.
- Como acojonas, Dextro.
martes, 25 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 619. Coronavirus y la banalidad del mal.
- Mira Dextro lo que ha encontrado la computadora. Por lo visto esto que está ocurriendo en ese planeta azul, ya había ocurrido antes.
- ¿Otras epidemias parecidas?
- No me refería a eso, vamos yo no, la
computadora. Habla de una filósofa, una humana llamada Hannah Arendt, que dejó
escrito en un libro que un tal Eichmann, que hizo barbaridades contra los de su
especie, pero que cuando le juzgaron realmente él no estaba de acuerdo, que lo
hizo por cumplir órdenes sin sopesarlas éticamente.
- Están perdidos, Levo. Lo que te dije antes: sin jefes valientes y moralmente armados....bueno, que quizá es lo mismo. Con el planeta tan
bonito que tienen….
- Pues eso. Vámonos ya, acelera el
platillo, que creo que este análisis es definitivo como para que no nos vuelvan
a mandar aquí.
jueves, 20 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 617. Coronavirus y otra vez.
Se desplomó. No, no me refiero
a que se cayese al suelo o cosas de ese estilo. Se desplomó de desplomarse, de
plomo en su cabeza y en su corazón, de peso, de carga inaguantable, pero que
tengo que resistir, y no sé si voy a ser capaz. Otra vez, otra vez, cómo es
posible, se decía repetitivamente viendo la pinta de la curva, de la maldita
gráfica. Otra vez, otra vez el aire del respirador chocando contra la guadaña.
Otra vez esa mirada perdida ante la desesperación. Otra vez el hielo sembrado
de cadáveres que no les había llegado la hora, que les faltaban muchos besos y
partidas de julepe. Otra vez el terror. Otra vez esa aleación entre gritos y
silencio, ese oxímoron inexplicable salvo para quien ha estado ahí. Otra vez
sin dormir a pierna suelta. Otra vez que no sé qué voy a llevar a mi casa, a
los que amo, esos que me miran con admiración nada más llegar mientras me
desnudo casi antes de entrar. Pero si estaba todo muy claro…solo había que
hacer caso a los libros. Aplausos…., otra vez. Otra vez.
martes, 18 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 616. Coronavirus y poderoso caballero.....
Y el Covid-19 hizo su
siguiente movimiento: invertir en bolsa. Y ganó, ganó varias veces seguidas, lo
que en ese mundo se denomina “un chicharro”. Y concomitantemente a ese éxito, y
por ende aumento de dinero en su poder,
subió su imagen, y ya no se le veía tan malo, sino que aparecieron
voces, sobre todo de los periódicos en los que invirtió ingentes cantidades de
dinero, periodistas totalmente independientes (demostrado) que dijeron de él
que era un buen tipo, “Duro pero justo”, creo que se llegó a poner en algún
titular. Y después vino el premio literario Covid-19, el más prestigioso de la
literatura española que ganaban los mejores, los que sus letras eran las más
valientes, claro. También se creó un
galardón científico llamado, como no puede ser de otra forma, “I+D+i Covid, sí
sí sí” donde ganaban aquellos que su ciencia combatía las enfermedades más
terribles, siempre en defensa de la salud. Y los que en su día lucharon en las
UCIs, vieron como borraban todo rastro en internet, eso que se llama derecho al olvido, para evitarles
problemas….” ¡Qué necesidad de señalarse!”, les justificaron desde el poder
político a través de los distintos boletines oficiales, mientras veían
indefensos como desaparecían de la pantalla del móvil, como azucarillos en el
café, artículos y entrevistas. Y el mundo siguió dando vueltas alrededor del
Sol, las vacaciones en agosto, las olimpiadas cada cuatro años, y como decía
uno de los pensadores más influyentes de la época: somos un poco mejores.
martes, 11 de agosto de 2020
Nanorrelato Nº 614. Coronavirus y evolución.
¿Veis cómo llevaba razón?, gritó
el coronavirus más viejo de toda la división a sus soldados, y responsable de
ella con el grado de coronel, que no general, porque era bastante chabacano y
muy bocachancla. Os dije que era cuestión
de tiempo, de ser resilientes, como dicen ellos. Que ni caso a todos los
aplausos que intentaban desmotivarnos. ¡Na! Ni caso. Todo mentira o, para ser
justos, verdad temporal, porque al poco, palabras, emociones, juramentos y lo
que se os ocurra, se disuelven en el olvido tan rápido como una molécula de
glucosa en el plasma. Os repetía una y otra vez el refrán popular, “que más
sabe el virus por viejo que por virus”, porque sabía a ciencia cierta que podríamos
atacar en una segunda oleada. Os repetí hasta la saciedad que no se quieren
unos a otros, que eso del amor que tanto repiten en poemas, canciones y demás,
les dura… ¡Na! Y lo peor de todo, y más incomprensible, es que colocan a los más
incapaces en los puestos de poder. No me preguntéis el porqué, que ni idea. Y
encima se creen, mejor dicho, se apropian del primer puesto en la evolución…jajajajjajajajajajja.
Perdón por la risa descontrolada de vuestro coronel.


