Érase un médico, bueno en
su profesión he de añadir, que encontró a su enemigo más poderoso. No, no era
el cáncer, ni el dolor, ni la desesperación, ni el “qué tendrá este paciente”,
ni el “se me muere”, por poner algunos ejemplos. No. Su máximo enemigo era: el
ordenador. Obligado a detraer tiempo de “voy a volver a tocar esa tripa”, o de
“voy a ver si me vuelve a contar eso mismo que no me ha gustado nada” o de “voy
a mirar a los ojos a este señor que eso es lo que necesita”, cada día de
trabajo era un suplicio, ya que siempre se quedaba muy inseguro con una
sensación de que podría haber hecho algo más durante el tiempo que tardaba en
“pegarse” con la máquina. Una vez, se puso tan nervioso que le recetó a una
señora un clic cada ocho horas de amoxicilina. La señora volvió al rato
preguntando por su extraño tratamiento, a lo que nuestro galeno le dijo que
perdonara, que lo que había querido decir era una amoxicilina cada ocho clics.
La señora, muy educada e intentando ayudar a su médico que en ese momento
estaba utilizando el fonendo como si fuese el ratón mientras llamaba a
informática diciendo que no funcionaba nada, como era licenciada en matemáticas
le preguntó que si la unidad clic era equivalente a la unidad hora. Le dijo
que sí, que sustituyese una por otra y ya está. Y dándole las gracias mientras
se marchaba, gritó « ¡Que pase el siguiente CPU!»
Un trocito de....
"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner
viernes, 19 de octubre de 2018
martes, 16 de octubre de 2018
Nanorrelato Nº 525. Salario mínimo interprofesional
Llegó hasta el final y
como iba distraído casi se cae. « Vaya…, pues era verdad que el mundo es plano»
Se dio la vuelta rápidamente con un susto que pa qué, y con las prisas casi le atropella un unicornio rosa. Pensó
en darse un baño relajante, aunque estuviésemos en octubre y el agua un poco
fría, pero nada más meterse Nessie sacó la cabeza desde el fondo del lago y…, pies, para qué os quiero. «Bueno, iré a
la montaña que siempre me ha distraído» Pero cuando iba a coger el coche el
abominable hombre de las nieves le cerraba el paso. Así que se fue dando un
paseo hasta un cajero automático para sacar dinero ya que se acordó de que era
primero de mes « ¡Pero si me han subido el salario mínimo a mil euros! Hay
días en que todo es posible»
martes, 9 de octubre de 2018
Nanorrelato Nº 524. ¿Baladí?
Por fin se decidió y
aquella camiseta tan molona fue a parar a su propiedad, sin pagar. Cuando llegó
a su domicilio, se dio cuenta de que tenía colgando la alarma. «Me da igual, si
es para estar por casa» Y así quedó el asunto, salvo que cada vez que va al
baño, el cual comparte pared con un comercio, salta la alarma. Nadie entendía
lo que pasaba, de hecho los directivos de la cadena dueña de la tienda
denunciaron por incompetentes a la empresa que instalaba los sistemas anti
hurto. Actualmente expertos en fenómenos extraños peregrinan a la tienda con
aparatos medidores de no sé qué energías intentando dar una explicación
paranormal a los pitidos, los cuales se compaginan con el ritmo intestinal de
nuestro pequeño ladrón.
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