Yo soy el de los pitidos
que no respira soplos de viento
sino ráfagas con sabor a máquina
ser convertido en sal
que ve una y otra vez sus recuerdos
pasar por el mismo techo
estreno infinito
que ya son en blanco y negro
gastados por el tiempo
y la desesperación.
Soy yo, no tú.
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