Noté algo extraño, repentino, sorpresivo. Me miré al espejo y…, no era yo: me había convertido en mi hija. Lo primero que me vino a la cabeza, lógicamente, era que estaba inmerso en un sueño. Abrí y cerré los ojos varias veces a modo de maniobras de reanimación con el objeto de supuestamente despertarme, pero nada: era ella. Insistí. Me lavé la cara una y otra vez, con el mismo resultado. Desde fuera se oía mi voz discutiendo, fuerte, desagradable, como siempre centrado en mi ombligo, en mis problemas. Sentí vergüenza. Un pudor horroroso, intenso, oscuro…. Pero, esa sensación desagradable me devolvió a mi aspecto primigenio. Salí del baño y…, preparé el desayuno. Nunca he dejado de cantar desde aquel momento.
Un trocito de....
"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner
domingo, 18 de diciembre de 2011
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Nanorrelato nº 168. Como los mayorzotes
— A ver chicos y chicas, como repaso para el verano, la tabla del cinco.
— CINCO POR UNA ES CINCO, CINCO POR DOS DIEZ, CINCO POR….
— Perfecto. ¿Los planetas del sistema solar son?
— MERCURIO, VENUS, LA TIERRA , MARTE, JÚPITER….
— Muy bien. Ahora venga, ¿La capital del mundo civilizado es?
— ¡WALL STREET!
— Estupendo. ¿De dónde emana nuestra amada libertad?
— ¡DE LOS MERCADOS!
— ¡Madre mía! Que contenta me quedo. Que aplicados sois. Pues ale: a descansar en vuestras merecidas vacaciones de verano. Nos vemos dentro de..., a ver dejadme calcular…, siete días. ¡Toda una semana! Como los mayorzotes, como las vacaciones de vuestros papis.... ¡Que disfrutéis!
Dibujo realizado por el pintor Jesús Oliván
Dibujo realizado por el pintor Jesús Oliván
lunes, 5 de diciembre de 2011
Nanorrelato nº 167. La verdad
<<Así que, ¿ésta es la verdad?>> exclamó nuestro protagonista ante el descubrimiento de lo que hasta ese momento desconocía. << ¡Ésta es la verdad!>> volvió a repetir, pero en esta ocasión lo hizo en un tono mucho más bajito, como si el peso de lo descubierto incidiera directamente en sus cuerdas vocales entorpeciendo su normal vibración. <<Así que…ya conozco lo que es cierto>> <<Eh…, no te equivoques>> sonó su voz, pero esta vez desde su interior, puenteando a sus cuerdas vocales. <<En los tiempos que corren, ni se te ocurra ponerle ningún apellido a la verdad, y menos el de cierta. >>
jueves, 1 de diciembre de 2011
Nanorrelato nº 166. A un tris
Cuando la vida se le sentó al lado no sintió nada especial. De hecho, pensó que aquello no iba con él. Cuando la vida le tocó con la rodilla intentando llamar su atención, siguió en la misma postura manteniendo la creencia de que aquel aviso era fortuito y, por tanto: ni caso. Cuando la vida le tocó en el brazo intentando que le hiciese caso, siguió en sus trece de que todo seguía sin tener protagonista. Pero…, cuando la vida se enfadó, se levantó, y agarró a una señora vestida de negro que se apoyaba en el extremo de una guadaña para sujetarse y se la sentó enfrente, es cuando por fin se dio cuenta de que el sujeto más importante de aquel pequeño teatro era él.
— ¡Has estado a un tris, imbécil!— .
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Nanorrelato nº 165. Bipartición
Érase una vez una bacteria muy buena. Digo buena porque no quería hacer daño a ninguna célula, aunque pudiese de sobra. Todas sus compañeras de cepa se reían vehementemente mientras colonizaban y atacaban sin piedad sus objetivos, mientras que ella no lo hacía. Nuestra amiga simplemente se dividía, y su bondad era repartida entre sus dos hijas recién nacidas, las cuales seguían siendo objeto de mofa. Pero curiosamente, las risas sólo estaban dirigidas a una de ellas, ya que la otra bacteria resultante de la división dejaba rápidamente de ser buena y se convertía en mala; vamos, en normal, como el resto. Así que, por ahora (hasta el término de este nanorrelato), siempre quedaba una buena.
— ¡No está todo perdido, chicas!— se decían unas a otras, las células supervivientes.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Nanorrelato nº 164. Más triste que contenta
Lo había visto muchas veces. Sí, en la televisión, algún que otro sábado medio dormida. Pero sólo cuando se aproximaba el día…alcanzaba a ver el verdadero significado de ese gesto de la madre cuando sabe que su polluelo ya está listo para volar. Esa expresión resultante de la amalgama entre la alegría infinita por la sabiduría transmitida, y la tristeza ilimitada por el resultado alcanzado, por el inevitable final. Ese mismo semblante que mañana tendría al despedir a sus alumnos, ya un añito mayores. Cómo todos los años, más triste que contenta.
Dedicado a tod@s los maestros y maestras.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Nanorrelato nº 163. Para siempre
Antes sólo era un espacio, un lugar normal y corriente, un sitio donde poder sentarse, leer, dormir, llorar, reír…, y tantas y tantas cosas que, sin pensar mucho, se pueden realizar en una dimensión como a la que me estoy refiriendo. Pero un día, concretamente una tarde, dicho volumen fue ocupado por alguien, una personita que, de todas las cosas que acabo de relatar, hizo la que era más importante para ella: jugar. Y aquel lugar evolucionó instantáneamente a la categoría de feliz. Y…, para siempre.
Cuadro realizado por el pintor Andrés Calderón Sánchez
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