Merecía la pena estar a su lado. Era tranquilizador su silencio. Pero a veces, sin saber porqué, regalaba algunas palabras, frases que le hacían a uno temblar durante horas. Eran vivencias antiguas pero de rabiosa actualidad. Las podías amoldar a tu propia vida, y te ayudaban a ir un pasito por delante. Sabía lo que necesitabas en ese momento, incluso en cada momento me atrevería a decir. Era una vejez maravillosa.
Dibujo realizado por el pintor Jesús Oliván
Dibujo realizado por el pintor Jesús Oliván


