Un trocito de....

"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner


miércoles, 6 de julio de 2016

Nanorrelato nº 429. Doblemente eterno

No entendía las palabras. Le sonaban como si un coro de monjes ofertara su canto Gregoriano desde algún lugar lejano y el viento lo trajese incompleto, a borbotones. Se esforzaba por dilucidar algún significado que calmara su ansiedad, pero le era imposible. Y eso le ponía nervioso y le generaba angustia; aunque siempre que ocurría, en breve, una mano cálida y suave le agarraba la suya. Eso sí que lo reconocía. Era la misma, sin duda, que una vez asió inesperadamente hacía muchos años, cuando se declararon amor eterno, que siendo tan jóvenes es doblemente eterno. Los mismos dedos, los mismos dibujos imaginarios en la palma. Los distinguiría sobre cualquier cosa en la Tierra. Volvían las palabras, esta vez mezcladas de pitidos, como alarmas que avisaban de algo.
<< Voy a cambiarle el suero. Quédese el tiempo que quiera. Enseguida les dejo solos .>>

jueves, 23 de junio de 2016

Nanorrelato nº 428. Los mosquitos

Érase una vez un mosquito que luchaba contra otro mosquito. La pelea era atroz. La sangre que acaban de succionar y llenaba sus respectivos abdómenes, debido a los terribles golpes que se producían con sus enhiestas trompas para la liza, salía a borbotones contribuyendo a darle más fiereza, si cabe, al terrible espectáculo. Sus gritos, mezcla de dolor y odio, ensordecían el espacio que ocupaban. Siguieron luchando un buen rato, hasta que uno de ellos cayó muerto. El otro, se apartó un poco del lugar de la lucha para descansar de tal mayúsculo esfuerzo. Tenía una sensación agridulce de la victoria. Miró varias veces a su inerte oponente intentando comprender por qué la muerte se lo había llevado todo, hasta la supuesta felicidad que debería de haberle proporcionado el triunfo. Fue corto el tiempo de reflexión ya que un gorrión que andaba por allí, se lo comió de un picotazo. FIN

viernes, 3 de junio de 2016

Nanorrelato nº 427. Mi Francisca

Nunca había salido del pueblo. No le había hecho falta, ya que las necesidades surgidas en las distintas facetas que se fue encontrando a lo largo de su vida, se fueron solventando con los productos locales. No, no le había hecho falta. Ahora, empapado en sudor bajo el arco de detección de metales sin comprender muy bien porqué le trataban como a esos maleantes de las películas, a pesar de haberse quitado la boina en señal de respeto antes de hablar con el guardia, pensaba en cómo sería esa vida a la que tenía que acudir para cuidar de su nieta, que le saludaba sonriente desde el otro lado << ¡Ojalá estuviese aquí mi Francisca! Ella sí que sabía qué hacer con los problemas modernos>>

jueves, 2 de junio de 2016

Nanorrelato nº426. El delirio...necesario

Un día, normal y corriente por cierto, se preguntó << ¿Qué hago aquí?>> A partir de ese instante la normalidad desapareció. Intentó echar mano de alguna fabulación para contestarse de inmediato, pero no encontró ninguna: había perdido la capacidad de imaginar y todo lo que tenía alrededor adquirió una dimensión material ordinaria. Miró un poco “más allá” a través de la ventana del despacho,  pero sólo encontró la misma vulgaridad. Bueno, sólo una cosa consiguió sobrevivir en su cabeza: esas alas que tantas veces imaginó que le saldrían llegado el momento. Las vio desplegarse raudas en cuanto dejó el alféizar.


A la memoria del  dr. Castilla del Pino, por su magnífico libro “El delirio, un error necesario”

miércoles, 25 de mayo de 2016

Nanorrelato nº 442. Política internacional

Érase un planeta en el que todo el mundo llevaba el pelo al cero. Generación tras generación, el raparse la cabeza habitualmente era una constante jamás cuestionada. Daba igual si en las distintas naciones había monarquías o repúblicas, dictaduras o democracias o cualquier otra forma de gobierno imaginable: todo el mundo se cortaba el pelo. Un día, un poblador de ese planeta, faltó a su cita con el peluquero. Aquello fue tremendo y se hizo viral por las redes. La persona que hizo eso fue entrevistada de inmediato y, estando todo el planeta expectante, respondió: se me olvidó, como estoy enamorado, pues me despisté pensando en otras cosas. Aquella persona tuvo la mala suerte de estar en un país donde existía la pena de muerte y, por ello, fue ejecutada de inmediato. Aunque tengo que añadir que, las democracias que sabían de la dura sentencia antes de ejecutarse, tampoco protestaron enérgicamente. Bueno… ni enérgica ni débilmente ni…nada. Fin. 

viernes, 20 de mayo de 2016

Nanorrelato nº 441. Y se fue

Y uno de los dos, por no sé que misterioso mecanismo bioquímico, mutó. Y se quedaron mirando como dos extraños. Miento, miraba sólo uno, el otro tenía la mirada puesta en otro sitio. Y donde antes había blanco, ahora no había nada. ¡Si tan siquiera hubiese negro habían tenido algo que discutir! Pero… el que no había cambiado analizó lo que ocurría, y se dio cuenta de que no todo era tan material, que no se había producido ninguna transformación celular, no: simplemente, al otro, se le había escapado el alma. Así que… se fue. Fin. (El otro siguió con la mirada perdida)

viernes, 6 de mayo de 2016

Nanorrelato nº 440. El abuelo de la 306

Miraba las fotos una y otra vez. Estaba seguro que era él, pero no conseguía ni por atisbo recordar lo que pensaba en ese momento, en ninguno de los momentos, en ninguna de las instantáneas. Ni la playa, ni la montaña, ni tan siquiera esa nube de algodón dulce que asía con fuerza, le proporcionaban la más mínima pista. Cada vez las pasaba más y más rápido por el nerviosismo que le producía la carencia de recuerdos. Una y otra, una y otra…y: nada de nada. Vacío.
<< ¿Qué le pasa al señor de la 306, que está tan nervioso? >>
<< Pues por  las  fotos. Parece que se agarra a esos instantes…, pero curiosamente, por lo que le he medio entendido, cree que él es el niño que sale a su lado, que debe de ser su hijo ¡Ya podría venir a verle más veces, por cierto! >>

P.D.  A los que se les van escapando sus recuerdos....