Miró salivando el maletín de los ‘botoncitos’ como le llamaba él en la intimidad del espacio ovalado, mientras sus adláteres se reían que se meaban. Bueno, la verdad, es que siempre se reían con sus cosas tan graciosas. «Yo no voy a perder tanto tiempo como los incompetentes de mis predecesores» gritó mirando en derredor a todos los que le rodeaban entre los cuales estaban los rostros de Washington, Jefferson y Lincoln, que parecieron mirarse entre ellos con los ojos a punto de verter lágrimas. «¡Yo sí que soy un destructor de mundos, Oppenheimer!» Y el cambio climático, la próxima pandemia mortal, o ese meteorito que cambió de dirección cerca de la Tierra, se quedaron frustrados por no tener la oportunidad de acabar con la vida.

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