Y nunca más
hubo manifestación el 8 de marzo, porque los expertos, sí: los expertos,
aseguraban que era mejor prevenir que curar, y quién era el guapo (¡o guapa!)
que era capaz de prometer que ese día no se produciría una mutación en algún
virus que desencadenase otro apocalipsis. De las demás manifestaciones y días
no se hablaba, porque eran "otras manifestaciones y otros días", justificaban los
expertos, sí: los expertos. Todo atado y bien atado.
Un trocito de....
"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner
viernes, 5 de marzo de 2021
Nanorrelato Nº637. Sí: los expertos
domingo, 7 de febrero de 2021
Nanorrelato Nº 636. La normalidad avisada
Los tribunales
de justicia fueron sustituidos por programas televisivos de reality show, ya que quién mejor que el
pueblo, con el uso de todos sus grados de libertad, para impartir justicia.
“Somos liberales y estamos a favor de la libertad extrema”, decían los
gobernantes de turno cuando terminaba el juicio,
como colofón publicitario. Los exámenes, en las escuelas primero y en las
facultades después, cambiaron radicalmente, consiguiendo las mejores
puntuaciones aquellos que contestaban lo que les daba la gana, y dentro de este
grupo los excelentes eran los que además respondían con una mentira como, por resaltar
dos ejemplos de matrículas de honor, que la diabetes no cursa con un aumento
del azúcar en sangre o que las epidemias no se controlan con el confinamiento de
las personas. Y la mal llamada “nueva normalidad” siguió su curso, digo mal
llamada porque ya hace mucho tiempo que alguien dejó reflejado en un libro muy
antiguo las consecuencias de adorar al becerro de oro. Así que, de nueva nada.
viernes, 22 de enero de 2021
Nanorrelato Nº 635. La quinta ola
Y en la quinta ola, los
mismos gobernantes que estuvieron en las cuatro anteriores, se quedaron sin
culpables a quién responsabilizar de esa nueva dosis de muerte y destrucción,
ya que después de cuatro excusas consecutivas se agotaron los candidatos para ello.
Esta, por tanto, prometía ser la mejor de todas, de todas las eufemísticamente
llamadas “olas”, ya que no había ninguna noticia relevante en lo que a
crispación política respecta, y como ya estaba normalizada la visita de la de
la guadaña por las otras cuatro anteriores, pues sólo ocurría eso: muerte y
destrucción…, pero sin pelea, repito. Pero un viajero que consiguió ir y venir
del futuro, dijo en televisión que habría una sexta, y que él se había
contagiado allí porque técnicamente no puede utilizar mascarilla en la máquina
del tiempo. Así que se juntó la cuarta con la sexta, sin haber terminado la
quinta. El viajero murió en directo, ya que hacía varias olas que no quedaba ni
un solo sitio en ninguna UCI…, y fue muy comentado porque esos mismos gobernantes,
los de las cuatro anteriores y la sexta futura (suponemos), dijeron que la
culpa era del mal diseño de las máquinas del tiempo. Y vuelta a empezar.
martes, 29 de diciembre de 2020
Nanorrelato Nº 634. A dos horas de avión
<<Dos horas, dos horas. La distancia…>> exclamaba de forma compulsiva mientras realizaba las extrañas piruetas.
<<No me miréis así ¿No lo entendéis? Pues…, mirad hacia abajo: aquellos dos chiquillos que desde aquí parecen juntos: uno está llorando porque se le ha roto su iphone, y el otro porque su nuevo hermanito ha muerto de hambre, igual que el anterior y el anterior y el anterior…. ¿Comprendéis? Me equivoqué, pensaba que estaban juntos…, y están a dos horas de avión. No le di importancia a ese espacio. No supe verlo desde aquí arriba. Me equivoqué.
domingo, 27 de diciembre de 2020
Nanorrelato Nº 633. La foto
Nada más
verla, casi un instante antes exagerando la emoción, cayó de rodillas; en esa
posición el éter invisible de la humanidad le arropó y dos lágrimas dulces
corrieron deprisa ambas mejillas como si dos esquiadores compitieran en el día
de año nuevo. Puso en práctica, como le había enseñado su nieta, descargarla en
el portátil y enviarla a la impresora. Hizo todas las copias posibles que le
permitió el montoncillo de papel que esperaba su llamada en la bandeja y salió
con la foto impresa a toda velocidad. Empezó a llamar a las puertas de sus
vecinos que al abrirle les entregaba una y les decía a la par “¡Toma tú regalo! “A los que no le entendían,
la cara de sorpresa desaparecía inmediatamente cuando se bajaba un poco el
cuello de la camiseta interior y enseñaba la huella de la traqueotomía por la
que le metieron el aire de la vida; algunos le abrazaban y otros incluso le
enseñaban la misma cicatriz como en esas películas donde los supervivientes del
holocausto se muestran los números grabados en el antebrazo; y ante esa imagen
sobran las palabras, por eso nadie le dijo nada en su mágico recorrido con su
imaginario trineo, o camello….
viernes, 11 de diciembre de 2020
Nanorrelato Nº 632. Humans first!
Ahora que la
globalización está extendida y asumida por los seres humanos como una
consecuencia inevitable del progreso, hay que hacer lo que hay que hacer: tener
claro que lo primero somos los humanos, “Humans
first”, como reza nuestro lema. Entonces, ya que todo está en formato
digital y han desaparecido aquellos soportes antiguos, como el papel, que impedían
o dificultaban el A.C.D, es decir, la libertad de actualización, cambio y desaparición,
que es el DNA de nuestra nueva era, vamos a eliminar aquellos archivos que supongan
un malestar en la raza humana y en su felicidad, por ende. Empecemos…
Archivo 101B.
Este archivo, según el resumen, habla de un ser humano venido a menos, que no
se le ocurre otra cosa que montarse en un caballo famélico y ponerse a recorrer
un sitio que se llama La Mancha, que además ni se acuerda con exactitud de dónde.
Resolución: “Delete file”. Induce a la depresión y a la locura y eso no está en
consonancia con “Humans first”.
Archivo 102B.
Este archivo es el colmo también. Un adolescente que le echan de muchos
colegios, que ya sólo el nombre del archivo tiraba para atrás, creo recordar, “El
guardián entre” …. no sé qué cereal, donde ya se ve claramente el poco respeto
por la palabra “guardián”. Como el anterior, “Delete file”
Se levanta la
sesión, queridos colegas.
jueves, 10 de diciembre de 2020
Nanorrelato Nº 631. Los Gestores
Y la civilización, tal y
como la conocíamos a principios del siglo XXI, se transformó para mal y
desapareció en muy poco tiempo. La causa de dicha extinción no vino, como
seguramente el amable lector habrá adelantado, de las malvadas máquinas que
adquirieron conciencia como aseguraban muchos libros y películas de ciencia
ficción, ni de una terrible y definitiva epidemia como auguraban algunos
científicos pesimistas, ni de la guerra termonuclear tan manida en infinidad
de textos. No; vino del propio ser humano que, sin darse apenas cuenta, hizo
implosionar su propia existencia. ¿Cómo? Pues muy sencillo: todo el mundo dejó
de ser útil. Cada vez existían más “Gestores”, que no eran otra cosa que un
eufemismo de “No tengo ni puta idea de nada”. Según se iba acercando la
inevitable extinción el número de
Gestores fue in crescendo, creando
cada vez más Gestores contra la extinción, Gestores de los gestores contra la
extinción, y Gestores de los gestores de los gestores contra la extinción. Ni
al final, ni en el último instante ese que dicen que toda tu vida pasa en un
segundo, fueron conscientes de la verdadera causa de su aniquilación, y el
último Gestor murió dejando a medias el nombramiento de un Gestor del gestor
del gestor del gestor contra la extinción. FIN.
