Un trocito de....

"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner


viernes, 13 de mayo de 2022

Nanorrelato Nº 654. Hacia delante.

El tema de hoy, queridos alumnos, es de especial relevancia, por eso se estudia aparte en un seminario exclusivo dada la importancia que implicó en su día, y como futuros abogados os será muy útil, ya que con esta excepcionalidad lo recordaréis siempre. Hoy vamos a estudiar el salto enorme en derechos que se produjo en los años 20 del siglo pasado en nuestro país, en concreto en el año 2022, cuando se equiparó, a todos los efectos, la dismenorrea en las mujeres con el 37.3 ºC de fiebre en los hombres.

domingo, 8 de mayo de 2022

Nanorrelato Nº 653. Ese color verde..

Era muy jodido ser juez; serlo en todas las caras del poliedro que implica su profesión. Las amenazas eran muy grandes, aunque realmente no eran amenazas, sino datos reales de que si iba ‘por ahí’ ese puesto que con el que había soñado se disolvería como un azucarillo. Él era humano, con todo lo que eso conlleva, como por ejemplo pensar de pronto «¡A la mierda, si nadie me lo va a agradecer!» Pero en seguida le venía a su estudiada cabeza el color verde que le recordaba cuando estudiaba al calor de un infiernillo, ese color verde del estropajo ajado de su madre con el que nunca flaqueó y tenía todo como los chorros del oro. Y con ese recuerdo firmó lo que sentenció a la par que el azucarillo desaparecía en una de sus cultivadas, y llenas de leyes, circunvoluciones.

martes, 26 de abril de 2022

Nanorrelato Nº652. La postura.

« ¡Eso es: tres millones de mascarillas para el lunes! » Fue lo último que dijo, tajante, con voz segura, educada, de esa que ha ido moldeándose de generación en generación a galope de caballo rampante sin salirse ni una sola vez de las dos rayas que te ofrece la cartilla ‘Rubio’ de la vida, de esa vida. Después vendría la comisión, a cien mil euros cada segundo de conversación, más o menos, que no iba a regatear…para que no pareciese importante, para que no pareciese ‘trabajo’ ¡faltaría más!;siempre fiel al espíritu de aquella historia contada al calor de una chimenea y con la seriedad del eco de la piedra: aquel noble que pidió la cena y, al decirle el criado que ya no había nada en la despensa, que estaban arruinados, en su lugar pidió la pistola de chispa. La postura, eso es lo importante. La postura.


sábado, 9 de abril de 2022

Nanorrelato Nº 651. Lenguaje inclusivo judicial

La expectación en la sala era enorme ya que se iba a juzgar a los responsables de los campos de exterminio. El mundo, y sobre todo el país de donde eran dichos individuos estaban pendientes de dicho acontecimiento. En unos minutos apareció el juez en la sala, y con voz grave acorde al acontecimiento que allí se iba a desarrollar, dijo:

«Pónganse en pie los pillos»


lunes, 4 de abril de 2022

Nanorrelato Nº 650. Mi premio

Viéndola recoger y disfrutar del premio, en un despiste de esos que se producen terapéuticamente en la vejez a modo de poyete de descanso para la cabeza, recordó lo chiquitita que era cuando le dijo «Mamá: yo soy una niña» Todavía sentía el estruendo en su cabeza al oír esto, no porque le pareciese mal, sino por el sufrimiento que estaba por llegar dada la crueldad innata de la especie a la que pertenecían. Pero también algunos miembros de esa especie, poseen tanta cantidad de valor como otros de crueldad, así que era cuestión de tiempo y tesón, y de lucha por lo más maravilloso que se puede pelear que es por la justicia, principal objetivo de los malos, que…allí estaba ella. Ya no era niño, ni niña. Era una mujer hecha y derecha, recogiendo al vuelo del columpio su premio y disfrutando de su risa. Mi nieta.

viernes, 18 de marzo de 2022

Nanorrelato Nº 649. El trabajo

Iba a ser su primer día de trabajo. Llevaba toda la noche sin dormir. Su padre la despertó —«vamos, Rosita»— a la vez que apoyaba el dedo índice en sus labios como respeto al sueño de sus hermanos. El sigilo iniciado en la casa se mantuvo a lo largo de toda la distancia que se interponía entre el despertar y el trabajo. Su padre iba andando un poco adelantado, como indicando el camino, cosa que no hacía falta porque ella sabía perfectamente dónde estaba el trabajo. Y llegaron a su destino. «Corre, Rosita, súbete a ese montón mientras yo rebusco en aquél». ¡Qué nervios! Claro, es que ya era muy mayor, tenía seis años.



domingo, 27 de febrero de 2022

Nanorrelato Nº 648. Otra vez la guerra

Otra vez la guerra surca los caminos. Repta purulenta hacia los hogares ayudada por sus propias babas, metiéndose en las secretas alcobas y paralizando las palabras de amor. Reseca los ojos de los niños y encharca los de sus abuelos, que vuelven a golpearse los muslos con sus puños al mezclarse presente y recuerdos. De nuevo el adiós lleva lo definitivo implícito y se pudre la comida de los domingos. Se tapa con sangre las imágenes de los dioses, que nada pueden hacer…. sienten impotencia, impotencia divina, esa que ya está al borde del acantilado. Los gritos ya son todos iguales; no brotan de nerviosos columpios ni de ingrávidos globos: vienen del dolor, y esos siempre suenan igual. Desde siempre. Otra vez la guerra….