Un trocito de....

"Quizá tuvieran razón en colocar el amor en los libros... Quizá no podía existir en ningún otro lugar" Willian Faulkner


jueves, 27 de noviembre de 2014

Nanorrelato nº 282. No sé querer

No sé querer. No tengo ni la más remota idea. Cuando me enamoro, es tal la intensidad que pongo en ello, que dicho maremoto acaba por destruir la pareja. ¡Qué daño me ha hecho leer tanta poesía! Debería de guardar algo, algo de energía quizá. Me desespero porque sufro innecesariamente sabiendo de antemano la solución, que es lo gordo del tema. Prometo una y otra vez que voy a ser más conservadora, que voy a pensar un poco en mí y, sobre todo, en esa relación estable que tanto añoro…pero nada, siempre meto la pata… la pata frontal, para ser más exacta. Si es que soy una mantis religiosa sin solución. ¡Otro que me como! …y mis ojos compuestos llenos de lágrimas ¡Qué desesperación! 

martes, 25 de noviembre de 2014

Nanorrelato nº 281. Apolo 11

Era muy consciente de la hazaña realizada. Pero no estaba orgulloso, ni pletórico, no: sólo aturdido, como cegado por una luz muy poderosa. Había comenzado a sonreír, a comer mirando al plato viéndolo, a leer….a recordar sin miedo, vamos. Atrás quedaban las pastillas multicolores, las lágrimas excesivamente saladas, las babas espesas, la losa de granito que todas las mañanas se le subía encima justo cuando decidía levantarse de la cama, la vergüenza de las marcas en las muñecas. Sí, atrás quedaba todo. “Un gran paso para un hombre y un… grandísimo paso para la humanidad”.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Nanorrelato nº 280.Distancia interestelar

Y como buen astrofísico buscaba y buscaba la mayor distancia interestelar. Cada mañana, muy temprano, llegaba a su amado telescopio para observar “un poco más allá”. Nunca quedaba conforme. No con lo que encontraba, sino con el espacio. Era un reto para él el hallar la distancia imposible, la más grande, aquella que después sólo estuviese la nada. Hasta que (vaya usted a saber por qué vulgar razón)  su pareja fracasó. Y ahí estaba, sí, delante de sus ojos, en su propia cama: la nada se encuentra justo después de la distancia que existe entre dos cuerpos que ya no deben dormir juntos << ¡Soy el mejor… astrofísico!>>

jueves, 20 de noviembre de 2014

Nanorrelato nº 279.Asbjorn III. El vikingo (de la lira) de Blade Runner

—  ¿Escuchaste algo que resaltar cuando fuiste al futuro, Asbjorn?
— Pues oí a alguien, detrás de una ventana, decir algo muy pero que muy profundo. Hablaba de la vida y la muerte…
— ¿Un vikingo?
— No lo sé. No me interrumpas. Decía algo así...aquí lo apunté: “Yo... he visto     cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir"
— ¿Era rubio y fuerte?
—  Sí.
—  Un vikingo, clarísimo. ¡Chicoooos: Los vikingos somos los dueños de la Tierra en el futuro! (gritó el capitán desde la proa del barco contestado al unísono por el bramido de la tripulación al completo)
<< ¡Por Odín, que cruz tengo con ellos!>>

martes, 11 de noviembre de 2014

Nanorrelato nº 278. Asbjorn II. La carcajada

O sea, que me dejan en tierra vamos (exclamó Asbjorn, mentalmente). ¡Será posible! Después de tantos años acompañándolos en sus ataques, convirtiendo en arte sus hazañas…injustificables, que es lo que tiene el arte, que es mágico y puede transfigurar en bueno lo malo y hacerlo inmortal, claro está. Además, ejerciendo de terapeuta de todos, porque muy chulitos en público alardeando de ser un vikingo feroz. Pero en privado, muchos hombretones he visto desmoronarse por esa lucha interior que aparece después del combate. ¿Y quién estaba ahí, siempre?: Asbjorn. Y con mi lira y mis poemas, calmé y humanicé a  todos los monstruos que se les aparecían en el duermevela.
 Y me van a  dejar aquí, en el poblado... ¿Por qué? Porque soy viejo. ¡Increíble!
<<Asbjorn, tienes que entenderlo: no podemos parar cada medio reloj de arena a que orines, porque tengas la próstata grande. Que para un vikingo el factor sorpresa es fundamental>>
<<Pues recordad lo que os digo: Sin arte en el barco, vuestros días y vuestra...perdón, nuestra cultura, está perdida. Que las espadas no son nada sin la música y la poesía >>
<< ¡Jajajajajajajajajaja!  (fuerte carcajada)>>

viernes, 7 de noviembre de 2014

Nanorrelato nº 277. Asbjorn

Corría el año 1014 en una pequeña aldea vikinga. Sus componentes masculinos, cuando lo consideraban, montaban en su flamante barco e iban a saquear pueblos lejanos. Nuestro protagonista, Asbjorn, era un vikingo de pura cepa, sólo que la espada la llevaba de adorno. Su arma real era la lira, y durante el viaje de ida y el de vuelta, animaba a sus compañeros en su ardua tarea. Pero realmente Asbjorn estaba un poco harto de su cometido ya que tenía la sensación de que era algo parecido al hilo musical, que hace más liviano el trabajo pero que nadie le da importancia. Y Asbjorn tocaba y recitaba a lo más importante de su vida: el amor y el desamor. Claro, el siempre bajaba el último en los ataques (así se lo había ordenado el capitán)  y cuando llegaba a la saqueada aldea con su lira, en las mujeres y hombres a los que acababan de robar todo sus colegas, no despertaban mucho interés sus rimas amorosas. Así que a la vuelta de uno de los viajes, le contó al hechicero su problema, y éste, que era un mago acojonante, le proporcionó una pócima para que se adelantara mil años exactamente y viera si en esa época futura su arte tendría mayor consideración <<Algún día estos bárbaros dejarán de saquear. Mira a ver si eso es cierto. Yo creo que te irá bien. De hecho te doy un segundo frasco de poción por si decides quedarte allí para siempre>> Y allí fue Asbjorn, al 2014. << ¿Ya estás aquí? Cuéntame, ¿cómo es el futuro? >> Y nuestro vikingo poeta le relató que le habían llamado perroflauta, que: ¡cómo no sabía nada de bolsa! , también le habían dicho nini y que un niño, cuando decidió volverse a su época y tiró la pócima de la permanencia a un río, le dijo que era un sinvergüenza porque eso se deja en el contenedor de orgánicos. <<Malos tiempos…siempre, para los vikingos poetas>>

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Nanorrelato nº 276. Cuando erais...

Ya sé que os tengo que aguantar, que el mundo es redondo pero…achatado por los polos. Ya. Ya lo sé. Y lo hago, como otra mucha gente, como la mayoría de las personas, como todo el planeta. Y lo hacemos, corrijo pues. Pero…aunque parezca extraño, las arcadas que todavía no puedo retener son las que nacen cuando oigo vuestros nombres de pila, ese vestigio que aún os queda de cuando erais personas abrigadas por una bata blanca o un mono azul o una toga negra o un uniforme verde o unos manguitos marrones, o…, sustituidos ahora por una purulenta librea que nos indica, a todos, que ya formáis parte del servicio, del servicio al mal.